La abstracción desde tres vertientes: expresionista, orgánica y geométrica

La abstracción implica un modo de pensar y expresar la realidad, de ideas ausentes de toda narrativa, con vitalidad propia, dotada de sus propias significaciones. Tres artistas coinciden en un punto de partida y en la manifestación de una voz universal que interroga la naturaleza de la imagen. Son Pristowscheg, Dagoberto Becerrit y José Páez del Nogal, cuyas obras se unen para ofrecer tres aproximaciones al abstraccionismo.
Por: Anny Bello. Investigadora y Curadora en Artes Visuales.
La exposición “3 en la contemporaneidad. Pristowscheg, Dagoberto Becerrit y José Páez del Nogal”, muestra a través de la pintura, la escultura y los medios digitales, una comunión de lenguajes disímiles en sus resultados, pero coincidentes en sus interrogantes plásticos. Los tres son afluentes que coinciden en la abstracción.

La intangibilidad en digital
Pristowscheg —nombre artístico de Giuseppe Lupo—, atraído por la fotografía digital en blanco y negro, observó en algunas de estas imágenes, llamativas posibilidades compositivas. Con la computadora como herramienta de trabajo, empezó a seleccionar ciertas partes del paisaje, de las que se desprendieron otras formas autónomas de su referente original.

Con la ayuda de la paleta gráfica y la edición, creó un corpus de obras de distintas modulaciones abstractas que oscilan entre un carácter geométrico y orgánico. En la fase final de realización, la intangibilidad de la obra que nace de una matriz digital, adquiere una nueva cualidad plástica, cuando se imprime sobre papel, metal o acrílico, mediante los medios tecnológicos adecuados a la factura que desea lograr.
Presencias angulares
Espectro geométrico es el título de la serie que desarrolla Dagoberto Becerrit. En estas obras —colgantes, a pared o piso—, el cubo es un elemento central, de alta complejidad compositiva.

Están realizadas con planchas de metal cuyos lados se unen en sus bordes para dar forma a un elemento abierto que cobija su propio diseño estructural (por ejemplo, formas triangulares, rectangulares). La iluminación que se refleja en las planchas sólidas y micro perforadas, desencadena fenómenos perceptivos y variables, lo que da a estas obras la noción de ‘espectro’. El comportamiento de la obra define claras relaciones con el entorno, el sujeto y el tiempo, convirtiéndolo en un ‘acontecer’.
La abstracción en una pincelada
José Páez del Nogal se presenta con la serie Trazos, realizada entre 2015 y 2019, con materiales diversos, sobre papel y tela, en la que consigue una delicada y potente combinación de trazos, planos geométricos y fondos blancos, para cuyo efecto, en ocasiones, utiliza el recurso de la tela cruda.

El sistema de líneas, puntos y color es el basamento plástico de su obra en la que conviven en armónica tensión planos rectos, áreas sin intervenir y la naturaleza expresionista de la pincelada. Es un trabajo de rica plasticidad en la que se llevan al límite las relaciones entre la pintura y el dibujo.

En tiempos de confinamiento, el abstraccionismo vuelve a ser un modo discursivo que nos acerca al maravilloso fenómeno alquímico de convertir las dificultades en creatividad. Es justamente, esta decisión de reinvención, la que nos muestran estos tres artistas, quienes han asumido como modelo los criterios conceptuales de esta forma de expresión.
La muestra cuenta con el patrocinio de la Galería Niela y Galería Hotel Tamanaco, y la organización del equipo de la Revista Artefacto Internacional en la producción editorial del catálogo y montaje de la exposición. El texto curatorial está a cargo de Anny Bello y posee la curaduría de Laura Morales Balza en la sección de Pristowscheg. Actualmente se exhibe en el lobby del Hotel Tamanaco Intercontinental Caracas y permanecerá abierta hasta mayo.
Conozca más sobre el trabajo de la autora de este artículo en su blog anny-bello.blogspot.com Y siga a quienes hacen posible que la exposición “3 en la contemporaneidad. Pristowscheg, Dagoberto Becerrit y José Páez del Nogal” sea una realidad: @galerianiela@ictamanaco@artefacto_magazine@pristowscheg@josepaezdelnogal@dagobertobecerrit@vanessavaldes.art@walterverlezza@annybellom@chaletrancholuis@elsiglocomv











Para Yudy Márquez la mujer tiene un sitial importante como vínculo maternal y protector del hogar y la tierra. Al igual que el entorno cotidiano y los actos ceremoniales de las distintas etapas de la vida. En composiciones completamente alegóricas, los personajes y la naturaleza se muestran “absortos en mundos paralelos entre lo posible y lo imposible, lo real y lo irreal”. En la relación aparentemente irreconciliable entre la simplicidad y la ficción, se percibe una cualidad indescifrable, encubierta por la factura poética de su pintura.
Manuela Armand es una joven artista que trabaja la inmaterialidad del paisaje. Su propuesta apunta a “captar lo efímero, el instante, lo transitorio y fugaz de un paisaje”. Se detiene en los cambios constantes del medio ambiente, en los fenómenos naturales que no son aprehensibles por su cualidad etérea. Con sutil agudeza amplifica lo que resulta insignificante en las inmensurables dimensiones del espacio natural. Iluminación y color son los registros de un lenguaje que con reducidos elementos expresivos se torna claramente sensorial e íntimo.
Por su parte María Brito, arquitecto de profesión y activista ecológica, toma el paisaje como un paraje en el que relaciona elementos de la naturaleza, con un énfasis onírico en la composición. Este período de cuarentena ha representado un nuevo impulso para su trabajo, algunos de ellos reunidos en esta muestra.
Finalmente, la recuperación de la herencia de los pobladores primigenios de Venezuela es el leitmotiv de la obra de Belkis Granada León. Esta artista realizó investigaciones sobre las etnias locales, ahondando en el reconocimiento de su legado cultural. En muchas de sus piezas presenta al hombre en unión respetuosa con la condición sagrada y genuina de la naturaleza.








