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Microbiota Intestinal: «La vida es eso que empieza después del café»

La conexión entre el consumo de café y la salud intestinal es fascinante. Investigaciones científicas han comprobado que el café actúa sobre la microbiota, promoviendo el crecimiento de bacterias intestinales beneficiosas y ayudando en la prevención de enfermedades crónicas.

«El café asienta el estómago», decían los abuelos. ¡Tantos estudios para demostrar que tenían razón! Tomarlo después de comer, negrito y sin azúcar, estimula la producción de gastrina y apoya la microbiota intestinal. Hoy te invito a saber más sobre el nunca tan valorado café. Una de las bebidas no alcohólicas más consumidas en todo el mundo, la cual durante muchos años se prohibía o limitaba por ser considerada una «droga potente». En la actualidad múltiples estudios científicos demuestran sus beneficios para la salud y más recientemente han logrado explicar su relación con una microbiota intestinal.

No bebas café torrefacto

Antes de continuar, creo importante aclarar que todos los estudios sobre sus beneficios se refieren al consumo de café tostado de buena calidad. En algunos países como: Argentina, Paraguay y Uruguay acostumbran vender y consumir una especie de brebaje maligno llamado: café torrefaccionado, que consiste en café tostado con la adición de azúcar (hasta un 10%) durante el proceso, resultando en un grano oscuro, brillante y de sabor amargo. Es popular por ser económico, pero suele enmascarar granos de baja calidad con azúcar quemada, una práctica prohibida en gran parte del mundo. Durante este proceso se produce acrilamida, un compuesto carcinógeno.

Antes, cuando en la nutrición solo se evaluaban los alimentos por sus contenidos de macronutrientes (proteínas, carbohidratos y grasas), el café era considerado una bebida con muy bajo valor nutricional; sin embargo, existe desde hace algunos años una evidencia epidemiológica que sugiere que el consumo moderado de café puede reducir el riesgo de enfermedades crónicas: síndrome metabólico, obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares e incluso algunos tipos de cáncer. Parte de estos beneficios se han atribuido a su alto contenido en compuestos no nutricionales como compuestos fenólicos, fibras, minerales y cafeína.

Actualmente se propone que este efecto preventivo del café contra diversas patologías no transmisibles y su impacto en la salud podría depender, en parte, por su acción sobre la microbiota intestinal.

El impacto del café en las bacterias intestinales «buenas»

Un estudio de 2024 evidencia que existen diferencias entre los microbiomas intestinales de los bebedores de café y los no bebedores, asociándose la ingesta de café con una mayor abundancia de L. Asaccharolyticus, la cual era independiente de la cafeína, observándose valores iguales en consumidores de café con cafeína y descafeinado.

La L. asaccharolyticus es una bacteria intestinal beneficiosa que promueve la salud al transformar los polifenoles del café en compuestos saludables como el butirato, estando asociada con una mayor diversidad microbiana, disminución de riesgos cardiovasculares, diabetes tipo 2 y una mejor salud intestinal.

Según una investigación publicada en Nature Microbiology, esta bacteria específica juega un rol crucial en la metabolización de los componentes del grano.

En un estudio anterior (año 2020), se observó que los grandes consumidores de café presentaron un mayor nivel de Bacteroides–Prevotella. Este grupo de bacterias es fundamental para la salud intestinal humana; actúan en la descomposición de carbohidratos complejos y fibra, ayudando a digerir alimentos vegetales. Además, al unirse a una dieta rica en fibra, pueden promover: pérdida de peso, mejor tolerancia a la glucosa, niveles más bajos de colesterol y contribuyen al equilibrio general del microbioma intestinal.

Como se ha podido demostrar, el consumo regular de café parece estar asociado con cambios en algunos grupos de la microbiota intestinal, lo que puede explicar las asociaciones epidemiológicas observadas entre el consumo de café y la prevención de enfermedades.

¿Cómo tomar café para cuidar la salud intestinal?

Ahora viene la pregunta obvia: ¿Cómo me debería tomar el café?

El café solo (negro): aporta polifenoles y fibra con efectos prebióticos, aumenta la diversidad bacteriana y bacterias beneficiosas.

🥛 El café con leche: tiene una mezcla de efectos neutro/positivo. El consumo de productos lácteos se asocia a una mayor diversidad, aunque la evidencia sugiere que los mayores beneficios se asocian al café negro o con poca leche.

🍬 El café con leche y azúcar: tiene un impacto mixto en la microbiota. Se ha demostrado que el exceso de azúcar promueve la disbiosis o desequilibrio, lo que podría anular los beneficios saludables del café. Sin embargo, es importante mencionar que estas afirmaciones se realizan basadas en dietas con altos consumos de azúcar.

El consumo de azúcar y la longevidad

En un estudio publicado el año 2022 en los Annals of Internal Medicine, se evaluaron por 7 años un total de 171.616 participantes adultos (con edad media de 55,6 años), sin enfermedad cardiovascular ni cáncer al inicio del estudio, con la finalidad de observar las asociaciones del consumo de café azucarado, endulzado artificialmente y sin endulzar con la mortalidad. Se concluyó que el consumo moderado de café sin azúcar y con azúcar se asoció con un menor riesgo de muerte que quienes no consumían café o aquellos que lo endulzaban con edulcorantes artificiales.

Es decir, si te gusta endulzar tu café, hazlo con azúcar, nunca en grandes cantidades, y cumpliendo la recomendación de mantener, en general, una dieta baja en azúcares refinados. Recordemos, además, que las evidencias sugieren que los mayores beneficios se asocian al café negro y, de ser necesario, endulzar con poca azúcar.

Conclusión: El secreto de los abuelos

Ahora sabemos que para mejorar nuestro bienestar debemos retomar la buena costumbre que tenían los abuelos de tomar una taza de café varias veces al día. Si las acompañamos con una buena conversación con amigos o un rato de relax en soledad que nos baje el cortisol, estaremos potenciando aún más nuestra salud y la de nuestra microbiota. Para profundizar más sobre cómo mejorar tu calidad de vida, te invitamos a leer nuestra sección sobre bienestar y nutrición.

Bibliografía consultada:
Zafar, H. y Saier, MH, Jr. (2021). Especies de Bacteroides intestinales en la salud y la enfermedad. Microbios intestinales, 13 (1).
https://doi.org/10.1080/19490976.2020.1848158

Liu, D., et al. (2022). Association of sugar-sweetened, artificially sweetened, and unsweetened coffee consumption with all-cause and cause-specific mortality. Annals of Internal medicine, 175(7), 909-917.

González, S., et al. (2020). Long-term coffee consumption is associated with fecal microbial composition in humans. Nutrients, 12(5), 1287.

Manghi, P., et al. (2024). Coffee consumption is associated with intestinal Lawsonibacter asaccharolyticus abundance and prevalence across multiple cohorts. Nature Microbiology, 9(12), 3120-3134.

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Exigiendo libertad mujeres celebraron su día

Mujeres exigen libertad en su día

Como es tradición desde 1975, cada 8 de marzo en el mundo entero se celebra el día internacional de la mujer. En honor a las movilizaciones de mujeres obreras que tanto en Estados Unidos, como en diversos países de Europa y América Latina protestaban por salarios justos, jornadas y condiciones de trabajo dignas. Bajo el lema de «Pan y Rosas» se celebró por primera vez en 1911 después de que Clara Zetkin lo propusiera en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague.

En Montevideo así como en muchas otras capitales en el mundo se sumaron a la conmemoración del día de la mujer, las mujeres de Cuba y Venezuela, para solicitar la libertad de las presas políticas detenidas en esos países. Mujeres cuyo único delito fue salir a protestar exigiendo en algunos casos posibilidades democráticas y otros simplemente protestando por las difíciles condiciones económicas.

Foto: Pável Mudarra

En esta actividad participaron mujeres representantes de organizaciones sociales, comunitarias y políticas relacionadas con la diáspora de inmigrantes provenientes tanto de Cuba, como de Venezuela. Quienes se reunieron en el Obelisco de Tres Cruces en Montevideo, a corear consignas exigiendo libertad y. un retorno a la democracia en sus países.

Foto: Pável Mudarra

Violencia de género, y reclamos sociales

Por su parte, muy cerca del obelisco en la avenida 18 de Julio del centro de Montevideo, se reunieron mujeres integrantes organizaciones sociales, estudiantes, militantes sindicales y solidarias con la causa feminista, quienes marcharon gritando consiga sobre derecho de género, igualdad y mejoras económicas.

Foto:focouy

Como parte del recorrido que tenían previsto partieron desde zz distintos puntos de la avenida 18 de Julio y avanzaron por el centro hasta la explanada de la Universidad de la República.

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Dos Venezolanas inician proyecto de radio en Montana

En un ecosistema digital saturado de algoritmos impersonales, emerge una propuesta que devuelve el alma a la radio. 406 MT Digital Radio ha iniciado oficialmente su periodo de prueba desde Belgrade, posicionándose como una infraestructura cívica digital que une culturas a través de la música de calidad y la formación ciudadana.

Liderada por la periodista y académica Liliana González Giraldo, esta plataforma rompe el molde de la radio en línea convencional. Basada en el sólido plan profesional de su fundadora, la emisora nace con una misión de interés nacional: cerrar la brecha de acceso a información confiable y promover la alfabetización mediática.

Un equipo de voces expertas

Detrás de la impecable curaduría de 406 MT Digital Radio, González Giraldo se acompaña de un equipo de profesionales de amplia trayectoria que garantizan la excelencia del contenido. Entre ellos destacan el reconocido locutor Ricardo Ferrer, cuya voz aporta la identidad y el carácter necesarios para una audiencia global, y la periodista Diliver A. Uzcátegui, quien refuerza el compromiso informativo y la profundidad editorial del proyecto.

Juntos, conforman una tríada de experiencia que asegura una comunicación bilingüe de alto nivel.

Un viaje sonoro: de Nashville a París sin escalas

La propuesta se distingue por una curaduría que ningún software puede replicar. Su dial digital es un viaje transatlántico donde la elegancia y la nostalgia conviven con la frescura global:

  • La Fórmula 406: una mezcla maestra que alterna el country más auténtico de Nashville, el encanto del pop francés y lo mejor del cancionero en español e inglés.
  • Música con memoria: rescatamos esos clásicos que nunca pasan de moda, conectando con la memoria afectiva del oyente.
  • Minimalismo radial: bajo la premisa de «más música, menos palabras», garantizamos una compañía fluida las 24 horas.

Sintonice la experiencia en vivo

La señal ya está vibrando y el mundo está invitado a ser parte de esta etapa inicial. Durante
este periodo de prueba, la audiencia puede disfrutar de la programación exclusiva y ser
testigo de la evolución de este puente digital.

Escúchenos aquí: http://www.406mtradio.com/

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Contacto de Prensa: Unidad de Comunicaciones Corporativas Correo electrónico:
406MTRADIO@GMAIL.COM Teléfono: +1 406-570-2928 Belgrade, Montana, EE. UU.

La Corte IDH condena a Perú por la esterilización forzada y muerte de Celia Ramos

La Corte Interamericana de Derechos Humanos responsabilizó al Estado peruano por la esterilización forzada y fallecimiento de Celia Ramos en 1997. El fallo histórico ordena reparaciones integrales para miles de víctimas y marca un precedente en la defensa de los derechos reproductivos en América Latina.

(Fotos cortesía: Connie France) – La familia esperaba justicia desde 1997. El caso Ramos Durand y otros Vs. Perú tuvo siempre una demora injustificada. Pero el 6 de marzo de 2026, ocurrió un fallo histórico en derechos humanos, con especial importancia para América Latina. La Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) declaró la responsabilidad internacional de Perú por la muerte de Celia Ramos Durand, víctima de una esterilización forzada en el marco del Programa Nacional de Salud Reproductiva y Planificación Familiar (PNSRPF) implementado durante el régimen de Alberto Fujimori.

El tribunal reconoció que estas prácticas fueron una política estatal discriminatoria, dirigida especialmente contra mujeres indígenas, campesinas y rurales en situación de pobreza.

“La esterilización forzada es una de las más graves violaciones a derechos humanos que puede cometer un Estado, porque ocurre dentro del cuerpo de una mujer, sin su permiso”, expresó Catalina Martínez Coral, vicepresidenta para América Latina del Centro de Derechos Reproductivos.

Derechos vulnerados y reparación

La Corte IDH concluyó que el Estado peruano violó los derechos a la vida, integridad personal, salud, libertad, vida privada, igualdad y no discriminación de Celia Ramos. También reconoció la afectación a los derechos de la niñez de sus hijas, y la protección judicial de la familia: Marisela del Carmen Monzón Ramos, Emilia Edith Monzón Ramos, Marcia Maribel Monzón Ramos (hijas); Baltazara Durand de Ramos (madre) y Jaime Enrique Monzón Tejada (esposo).

El fallo ordena:

  • Investigación y sanción de responsables, incluidos exministros de salud.
  • Política pública nacional sobre salud sexual y reproductiva con enfoque de género.
  • Registro de víctimas (REVIESFO) actualizado e inclusivo.
  • Reparaciones integrales para todas las mujeres afectadas.

La esterilización forzada de Celia

De acuerdo con el comunicado de la Corte IDH, los hechos del caso ocurrieron en el marco del Programa Nacional de Salud Reproductiva y Planificación Familiar (1996-2000) en Perú, que impulsaba la anticoncepción quirúrgica voluntaria, pero derivó en más de 314.000 esterilizaciones de mujeres y 24.000 de hombres, muchas bajo coacción y sin consentimiento válido, afectando principalmente a mujeres indígenas y en condición de pobreza o pobreza extrema.

En este contexto -explica el boletín- Celia Edith Ramos Durand de 34 años, fue presionada por personal de salud para someterse a una ligadura de trompas. El 3 de julio de 1997 fue intervenida en el puesto de salud del Caserío La Legua, acondicionado provisionalmente como sala de operaciones. El establecimiento no contaba con los equipos ni medicamentos necesarios para una adecuada evaluación de riesgos ni para enfrentar emergencias.

«Durante la intervención -dice el comunicado- la señora Ramos Durand presentó una reacción alérgica severa. Fue trasladada a una sala de recuperación con recursos limitados y, aproximadamente 30 minutos después, a la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica San Miguel de Piura, donde estuvo hospitalizada 19 días hasta su fallecimiento el 22 de julio. Su familia no recibió información clara sobre las complicaciones, no se realizó una necropsia y el Estado asumió los gastos médicos y funerarios».

Impacto regional y memoria colectiva

Este precedente es la primera condena internacional sobre esterilizaciones forzadas en Perú y constituye un punto de inflexión para la justicia en la región. Organizaciones como DEMUS, CEJIL y el Centro de Derechos Reproductivos destacaron que el cumplimiento de la sentencia será clave para desmontar estructuras de desigualdad y garantizar que estas violaciones nunca más se repitan.

“Después de décadas de impunidad, la Corte Interamericana reconoció la responsabilidad del Estado peruano y estableció estándares clave para garantizar verdad, justicia y reparación”, afirmó Gisela de León, Directora Jurídica de CEJIL.

Sonia Hecker, 88 años: «Escribo sobre un país de oportunidades»

Científica, profesora e investigadora, prefiere no hablar de la Venezuela que la expulsó. En cambio, escribe un libro sobre aquel país que floreció en democracia, entre 1935 y 1998.

Cuando Sonia Hecker asistía feliz a sus clases en la Escuela Experimental Venezuela —hablamos de los años 40 del siglo XX— no imaginaba que a sus 80 años sería parte de la diáspora venezolana.

Su recién estrenada escuela era un centro piloto pionero de la educación activa: una institución que promovía la participación de los niños en su propio aprendizaje en Venezuela; un país que también iniciaba el camino de la democracia. Caracas apenas alcanzaba los 300.000 habitantes y Sonia recorría las dos cuadras entre su casa y la escuela bajo la generosa sombra de Los Caobos.

Mayúsculas apropiadas para esa especie arbórea que da nombre al sector. La toponimia de Caracas es verde y floral, pero no nos vayamos por las ramas…

Migrar a los 80 años

Mucho se ha escrito sobre el fenómeno migratorio de Venezuela en los últimos 12 años y de por qué esa cifra ronda los ocho millones de personas. Lo que es menos frecuente en esa ola es la edad de nuestra entrevistada: Sonia Hecker, caraqueña hija de centroeuropeos, científica, profesora e investigadora. Madre de tres hijos, abuela y bisabuela, es hoy una cercana compañía afectiva a pesar de la distancia geográfica que también forma parte de nuestra diáspora.

Nacida en 1937, vive en Buenos Aires desde 2019. Al hablar de su nueva ciudad, es imposible obviar la solidaridad con que Argentina ha acogido a los venezolanos, algo que esta nota también quiere destacar.

“En Buenos Aires hay mucho respeto por las personas mayores. Me ayudan si me caigo en la calle, me socorren; me siento muy acogida y valorada”, comenta la doctora Sonia; una mujer menuda, de hablar pausado y mirada aguda. Su voz conserva esa cadencia inconfundible que mezcla gentilicio y edad, un matiz que marca su ritmo particular para contarnos que lleva más de siete años escribiendo un libro sobre la historia contemporánea de Venezuela, específicamente del periodo entre 1937 —año de su nacimiento— y 1998.

Un relato personal de historia democrática

“La razón por la que termino mi relato en 1998 es que, de lo ocurrido desde que Hugo Chávez gana las elecciones hasta la fecha, ya se ha escrito demasiado«.

Su libro es un relato intergenérico que discurre entre recuerdos familiares en aquella Caracas que fue destino de diversas olas migratorias europeas, entre las que se encontraban sus padres. Caracas era entonces la meca de españoles, italianos, portugueses y árabes que enriquecieron la vida cultural de la capital.

“Creo que mis escritos pueden ser un aporte para las generaciones que no conocieron esa Venezuela. Un país de oportunidades en plena democracia, aunque sin obviar la represión durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y los primeros años del sistema, porque no todo era azul cielo”.

La historia cuenta que, tras la muerte de Gómez en 1935, los gobiernos de López Contreras y Medina Angarita iniciaron una transición lenta. Luego vino el denominado Trienio (1945-1948), un experimento democrático donde se instauró el voto universal y Rómulo Gallegos se convirtió en el primer presidente electo así, aunque un golpe militar lo derrocó en solo nueve meses. Más tarde, la dictadura de Pérez Jiménez (1948-1958) impuso el «Nuevo Ideal Nacional», una era de infraestructuras monumentales financiada por el boom petrolero, cuyo costo fue una represión feroz.

Tras la caída del dictador, el 23 de enero de 1958, se firmó el Pacto de Punto Fijo, un acuerdo de gobernabilidad para evitar nuevas tiranías. Rómulo Betancourt enfrentó guerrillas y atentados, dando paso a una estabilidad que, en los años ‘70, bajo Carlos Andrés Pérez, vio a una Venezuela inundada de dinero por el embargo petrolero árabe. Se nacionalizó el petróleo en 1976 y el país volvió a ser refugio de inmigrantes, esta vez latinoamericanos, que huían de atroces dictaduras en la región.

Este resumen histórico puede encontrarse en internet, sin embargo, lo que Sonia escribe apunta a la historia cotidiana; a la vida de esa clase media que accedía a la educación superior y configuraba una sociedad de gran movilidad social y calidad de vida.

68 años juntos: Sonia Hecker e Ildemaro Torres

“Cuando empecé a escribir compartía mi dedicación con las tareas de cuidadora de mi esposo, que estuvo diez años aquejado por el Alzheimer”. Sonia habla de Ildemaro Torres, su compañero durante 68 años: 4 de novios y 64 de casados. Médico, ensayista y figura clave del acontecer cultural venezolano; Torres encabezó la Dirección de Cultura de la Universidad Central de Venezuela y dejó una ingente obra dedicada al país y al humorismo gráfico como columnista del diario El Nacional.

Las bibliotecas se quedaron solas en Venezuela

«A esta edad soy consciente de que no tengo mucho margen para contrastar fuentes. Ildemaro ya se fue, y buena parte de nuestros amigos también. Algunos primos y amigos cercanos me dieron su testimonio para el relato de mis días de escuela, por eso estoy haciendo lo que quiero y puedo con la información, el tiempo y la memoria que tengo. Es una forma de revivir la historia de Venezuela”.

A sus ochenta y ocho años, comparte sus mañanas en Baires revisando la actualidad venezolana y asistiendo al taller online de literatura de no ficción de la periodista Milagros Socorro.

El epígrafe con el que comienzo este texto fue tomado del libro El Puente de las mariposas, de la neurocientífica Nazareth Castellanos, y con él enlazo los caminos de estas dos mujeres que, desde países y épocas distintas, comparten el estudio de la ciencia y el desentrañar del ser humano.

Mientras la Dra. Castellanos traduce investigaciones complejas en lenguaje sencillo, la Dra. Hecker transita décadas de docencia e investigación para escribir una crónica vital de 60 años de historia.

Ambas funden ciencia y humanismo, rigor y sabiduría literaria para contarnos, desde el afecto, la bendición del recuerdo del amor que recibieron.

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Mejorar la microbiota intestinal: Un deseo y el propósito del 2026

Cómo mejorar la microbiota intestinal este año
Apóyate en los ciclos circadianos para construir hábitos cotidianos que mejorarán tu microbiota intestinal.

En diciembre brindamos y compartimos la mesa. En enero nos proponemos un cuidado integral y comprometido. A partir de esa ironía, y como guiño cómplice, la médico especialista en Nutrición y Desarrollo, Yamila Mudarra, continúa su abordaje sobre cómo mejorar la microbiota intestinal, de una manera actualizada, cercana y motivadora. Lee sus recomendaciones para empezar con responsabilidad este año.

POR: DRA. YAMILA MUDARRA. Siempre he visto el año nuevo como un momento de inspiración para mejorar. Lo recibimos entre uvas y propósitos. No soy la única. Muchos acostumbramos a realizar rituales relacionados con la prosperidad. Uno de ellos es comer 12 uvas mientras replican las 12 campanadas, conectando con 12 aspiraciones. Esos deseos generalmente se hacen en privado. Algunos se cumplen muy rápido y otros nunca se logran. Sobre los “propósitos”, bueno, estos tienden a ser más públicos y generales.

Aunque hace ya un tiempo que comenzó este nuevo año, es común seguir escuchando hablar sobre los “Propósitos”. Y de tanto oírlos, he pensado: ¿Qué tal si hacemos propósitos tangibles, que no sean difíciles de cumplir, y que al final del año se traduzcan en una mejor salud?, ¿Será que nos proponemos tener una mejor calidad de vida este año? Yo los invito a que nos dediquemos a recuperar y fortalecer nuestra microbiota.

Ya les expliqué en mi artículo anterior sobre microbiota intestinal, que en relación con nuestra salud no podemos hacer nada con nuestra historia pasada. Mucho menos con aquello que heredamos. No podemos cambiar nuestro tipo de nacimiento (cesárea o parto), cuánto tiempo de leche materna recibimos (o si no recibimos). Ni tampoco los ciclos de antibióticos que recibimos en nuestros primeros años de vida.

Solo podemos actuar “de aquí en adelante”, haciendo pequeños cambios, uno a la vez, que nos lleven a mejorar nuestra microbiota. Recordemos que ella al estar compuestas por múltiples seres vivos no es fija: cambia y evoluciona.

Todos estos años trabajando en el área de la nutrición me han hecho ver que en nuestra sociedad le damos una importancia desmedida a los alimentos. A lo que se come y cómo se come. Dejamos de lado otros factores relevantes. No me mal interpreten: la comida es un factor muy importante en nuestra calidad de vida y longevidad, pero no es el único. Y hoy quiero hablarles de los otros. Dejaré para otra entrega explicar aquellos aspectos en nuestra alimentación que nos ayudan a mejorarla.

El «antiséptico» lugar donde vivimos

Lo común actualmente es vivir en un entorno urbano. Tenemos poco contacto con la naturaleza. Vivir en la ciudad implica convivir con materiales de limpieza y una higiene excesiva, lo cual reduce la diversidad microbiana en el ambiente que habitamos. A esto debemos sumarle un menor contacto con la naturaleza. Limitando las áreas verdes al fin de semana cuando visitamos algún parque.

Esta falta de exposición a microbios del suelo y entornos naturales disminuyen el número y la variedad de los microorganismos presentes en nuestro cuerpo (1).

Muchos vivimos en las ciudades por necesidad y no por elección. En las ciudades es donde se encuentran las mayores fuentes de trabajo, los centros de educación y, en muchos países (sobre todo de Latinoamérica), los centros de salud. Si no podemos cumplir el sueño de irnos a vivir al campo ¿Qué podemos hacer?

Debemos procurarnos un mayor contacto con la naturaleza a través de estrategias sencillas como introducir en nuestras rutinas salir y dar paseos en aquellas áreas verdes cercanas; hacer viajes cortos a zonas rurales; tener plantas en nuestra casa (un par de macetas en la ventana sirven). Y crearnos la rutina de cuidarlas (sin guantes) teniendo contacto con esa tierra que deberíamos abonar con nuestro propio compost.

Sé que para muchos esto último suena extraño, pero desde hace algunos años se ha demostrado el beneficio en la salud que esta actividad genera. Un beneficio que también está asociado a una mejora de nuestra microbiota y del eje Intestino-cerebro.

Nuestros Tiempos Biológicos

Cuando hablamos de ciclos circadianos, también llamados “Tiempos Biológicos” nos referimos a los horarios en que realizamos nuestras actividades diarias. Es decir: la hora en que nos vamos a dormir, en que hacemos nuestras comidas (principalmente la primera y la última), las horas de ayuno e incluso aquellas en que hacemos ejercicios (si es que lo hacemos). (2).

Nuestro organismo tiene tiempos determinados por su propio reloj interno para realizar actividades básicas. Sobresalen:

.-DORMIR CUANDO ES DE NOCHE. En algunas personas los cambios que llevan a tener sueño se producen más tempranos que en otras. Pero por rutinas nos hemos acostumbrado a silenciarlos. Al punto de no saber cuándo comienza la sensación de sueño. Además, estamos rodeados de luces blancas y azules (bombillas y pantallas) que bloquean nuestro marcapaso endógeno.

La microbiota intestinal humana también funciona según un ritmo circadiano (3). Por lo tanto, los trastornos relacionados con el sueño pueden afectar la abundancia, diversidad, maduración, función y patrón evolutivo de las bacterias intestinales. Y desde allí alterar toda nuestra microbiota.

.- COMER CON LA LUZ DEL SOL. Si escuchamos a nuestro cuerpo notaremos que siempre nos da hambre a la misma hora. Esto es algo individual. Algunas personas se despiertan con hambre, se sacian y en la tarde tomar una cena ligera será suficiente. Otros, por el contrario, comienzan a sentir hambre cerca del mediodía, pero necesitan cenas contundentes. Lo difícil en la actualidad es respetar esos momentos de hambre y coordinarlos con los horarios de trabajo y las rutinas familiares (4).

Microbiota: los Propósitos de Año Nuevo

Yo propongo establecer rutinas que respeten un poco más nuestros tiempos biológicos. ¿Se unen? Empecemos con las siguientes:

1.- Establecer horas para dormir, que nos procuren un sueño reparador. ¿Eso cómo lo sabemos? Un día libre acuéstate a dormir a la hora de siempre, pero no pongas el despertador. ¿Cuántas horas duermes cuando te despiertas de forma espontánea? Por lo general, el ciclo de sueño reparador es entre 5 a 7 horas en el hombre, y un poco más variable en las mujeres, pero se encuentra cercano a las 8 horas.(5)

Si por tus horarios de trabajo o la rutina diaria no logras dormir el tiempo que requieres, asegúrate de que tu habitación se mantenga a oscuras hasta tu momento de despertar. Eso sí, apenas te despiertes abre las ventanas y deja entrar la luz del sol. No debemos recibir luz blanca o azul (bombillas o pantallas). Nuestro primer estímulo luminoso debe ser la luz natural.

2.- Establecer horas para las comidas. Al mantener una rutina en los horarios y el número de comidas, lograremos mantener un diálogo interno con nuestros centros controladores del hambre. Y, a su vez, con nuestra microbiota intestinal. Además, es muy importante, saber escuchar nuestro apetito. Comer hasta saciarnos, nunca de más ni tampoco menos.

Ahora quiero resaltar que esto lo debemos hacer sin estrés. Si algún día no podemos cumplir esos horarios, lo que generalmente sucede por alguna actividad especial como una fiesta, compromiso con amigos o imprevistos, pues adivinen: NO PASA NADA. Hace más daño a la microbiota la angustia que los saltos ocasionales de los ritmos biológicos.

Hay otros pequeños y grandes cambios que podemos hacer para optimizar todo ese mundo interno que nos acompaña y nos ayuda a funcionar mejor. De esos “propósitos de año nuevo” o de mitad de año, hablaremos en próximas entregas.

¡Gracias por leerme! Quedo atenta a leer sus dudas, consultas y aportes en la sección de Comentarios.

Bibliografía consultada:
1. McCall, LI, Callewaert, C., Zhu, Q., Song, SJ, Bouslimani, A., Minich, JJ, … & Domínguez- Bello, MG (2020). Transiciones químicas y microbianas domésticas en la urbanización. Microbiología de la naturaleza , 5 (1), 108-115.
2. Abreu, M. I. L. (2001). Cronobiología: Consideraciones para un enfoque terapéutico diferente. Vitae, 8(1-2), 55-61.
3. Flores, F. D. A. B., Ayala, G. A., de Paula Menezes, R., & de Brito Röder, D. V. D. (2024). Correlação entre o Sono e a Microbiota Intestinal: Impacto na Saúde. Brazilian Journal of Implantology and Health Sciences, 6(1), 1267-1281.
4. Sánchez-Barceló, E. J. (2006). Envejecimiento y ritmos biológicos. Biogerontología, 1, 213.
5. Miró, E., Iáñez, M. A., & del Carmen Cano-Lozano, M. (2002). Patrones de sueño y salud. International Journal of Clinical and Health Psychology, 2(2), 301-326.

Analía Flores, docente: El desafío de transformar la educación ambiental

Analía Flores, educadora y creadora del proyecto Plumula Educación y Naturaleza
Analía Flores reflexiona sobre los límites del sistema educativo tradicional y la necesidad de recuperar el aprendizaje vivencial, el vínculo con el entorno y la ecosalud.

Ella puede estar en un taller sobre huertas educativas y comunitarias en Uruguay, o subiendo cumbres (su sueño) en un aprendizaje de montañismo en Chile. Analía Flores es de hablar fuerte y pensamiento rápido. Nació en Montevideo y su familia siempre ha estado vinculada al campo, al que defiende y promueve. Ama el concepto de Aula Bosque y de entrada tiene una advertencia: «¡La educación ambiental no se trata de transmitir información al aire libre!».

Desde tu punto de vista y con tu experiencia ¿Qué es (y qué no) la educación ambiental?

Para definirla, primero debemos despojarla de los estigmas románticos. La educación ambiental es un proceso de alfabetización cultural y ecológica. Es aprender a leer el ambiente para entender las interdependencias que sostienen la vida. Se trata de una pedagogía del conflicto y de la esperanza, donde el sujeto se reconoce como ecodependiente. Por el contrario, no es una serie de efemérides verdes, ni charlas aisladas sobre reciclaje que depositan la culpa en el individuo. Lo que no cuestiona el modelo de consumo y no nos devuelve el sentido de pertenencia a la biosfera, podrá ser gestión ambiental, pero no es educación.

¿Cuáles son los desafíos que enfrentan las nuevas estrategias educativas ante el sistema actual?

El principal desafío es la «desnaturalización» de la infancia y la rigidez de un sistema diseñado para la era industrial. En Uruguay, aunque hay esfuerzos, la educación sigue siendo predominantemente «intramuros». El desafío es superar el miedo institucional al riesgo y a la incertidumbre del afuera. Si miramos países con modelos de Escuelas Bosque como los que analiza Katia Hueso, vemos que la naturaleza no es un «paseo», sino el aula misma. El sistema actual prioriza el resultado medible sobre el proceso vivencial.

¿Qué apoyos vislumbras desde tu posición como docente e impulsadora de propuestas? ¿Y cuáles son las motivaciones que destacas para que brinden apoyo?

Vislumbro la construcción de una red donde la responsabilidad por el futuro sea compartida, interdisciplinar. Necesitamos el apoyo de las familias que buscan salud y buena educación para sus hijos, pero también de organismos y marcas que entiendan que su «responsabilidad social» debe ser real. La motivación no debe ser el marketing verde, sino la urgencia de regenerar el tejido social.

Como impulsora, busco aliados que entiendan que Plúmula es un laboratorio de resiliencia y reconstrucción comunitaria en ambientes situados. La motivación principal para apoyarnos es simple: «No se puede defender lo que no se ama, y no se ama lo que no se conoce» (frase atribuida a Leonardo Da Vinci). Estamos formando a personas comprometidas con su territorio, con la educación y con la Ecosalud a través de distintas actividades en instituciones educativas, en empresas y en senderismos guiados.

Tienes estudios en Educación Positiva, Neurociencias y actualmente en Biología Humana, desde esos enfoques ¿Cuál es la importancia del entorno en la conducta?

El entorno no es un fondo decorativo; es el molde en el que se configura nuestro sistema nervioso. Como bien señala Nazaret Castellanos, el cerebro es un órgano social y biológico que «esculpe» su arquitectura según lo que percibe. Aquí entra el concepto de Biofilia de Edward O. Wilson, que Katia Hueso rescata para la educación: tenemos una afinidad innata por lo viviente. Cuando estamos en entornos grises y saturados, nuestro cerebro activa mecanismos de estrés y supervivencia que alteran la conducta hacia la agresividad o el retraimiento. En cambio, la exposición a la naturaleza reduce la actividad de la amígdala y promueve una conducta prosocial.

Continuando con la pregunta anterior, y llevándola a la práctica, ¿Cómo ha sido tu experiencia en el aula y qué reflexiones puntuales te impulsaron a crear proyectos como los que desarrollas?

Mi paso por el aula formal fue el catalizador para entender que el aprendizaje sentado y bajo luces LED es, muchas veces, un aprendizaje «anémico». Ver a niños y niñas con altos niveles de ansiedad que se calmaban instantáneamente al salir al patio me hizo cuestionar todo. Me di cuenta de que la biología se enseñaba como algo muerto, en láminas, mientras la vida latía afuera. Esa disonancia me impulsó a crear proyectos donde el conocimiento sea tacto. Plúmula nació de esa necesidad de tender puentes: de llevar la neurociencia y la biología humana al sistema educativo, convirtiendo cada salida en una oportunidad de asombro y descubrimiento.

En el 2025 participamos del Seminario de Educación en la naturaleza en Cerro Castillo, Región de Aysen en la Patagonia de Chile; organizado por Mañke (en mapudungun, mapuche, significa «Cóndor») quienes se dedican a la educación y al ecoturismo. Gracias a una beca a la cual llegamos a través de Ana Carol Thome líder brasileña y referente sobre educación en la naturaleza. Desde entonces formamos parte de intercambios y redes educativas a nivel internacional, lo cual nos aporta una mirada general y profunda sobre el tema.

Es obvio que la palabra «plúmula» tiene un significado poderoso con respecto al germen, al crecimiento y a la confianza en la naturaleza. ¿Cómo surgió ese nombre y qué te hace sentir?

El nombre surgió de mi amor por la botánica y por los comienzos invisibles pero poderosos. La plúmula es esa primera yema que contiene todo el potencial de un árbol, pero que es extremadamente frágil. En un mundo que nos exige ser grandes y productivos de inmediato, Plúmula reivindica el derecho a brotar a nuestro propio ritmo, confiando en que la naturaleza ya nos dio las herramientas necesarias. Me hace sentir una enorme responsabilidad, pero también una paz profunda. Es el recordatorio constante de que, con el suelo y el cuidado adecuado, cualquier semilla de cambio puede prosperar.

El proyecto se gestó durante años “bajo tierra”, hasta que vio la luz en enero de 2025. Brindábamos talleres gratuitos que se difundían por recomendación, hasta que el éxito y la llegada nos invitó a crecer y formalizarnos bajo la figura de empresa que une “jardinería y educación”.

Además de brindar capacitaciones y senderismo puntuales, de forma fija brindamos talleres de Ecosalud y huerta en Casa Mandala Hogar Asse-Mides dedicado a la salud mental de personas con diversas condiciones como esquizofrenia, bipolaridad y depresión. Las acciones sistematizadas en personas adultas y con niños bajo estos enfoques nos brindaron la oportunidad de ver el enorme impacto positivo.

Leí en tu cuenta de Instagram una reflexión sobre el «Miedo». Ante las dudas de quienes te advierten que no viajes sola tú pones por encima que es más aterrador quedarse en un espacio donde ignores o no disfrutes. Háblanos brevemente de ti, de cómo vez ese espíritu «verde» que tienes, de tu amor por el senderismo de Uruguay y ahora el montañismo en Chile.

Para mí, el miedo es un brújula, no un muro. Nos avisa que estamos ante algo importante. Cuando me advierten sobre viajar sola, entiendo que hablan desde sus propios miedos proyectados. A veces si un hombre viaja solo “es un gran aventurero” pero si lo hacemos las mujeres es casi una autocondena. Entiendo que el mundo tiene peligros pero nunca en la historia como mujeres los superamos escondiéndonos de la vida. Mi espíritu «verde» no es solo estético; es un activismo por la libertad. El senderismo en Uruguay fue mi escuela de observación, ECOALFABETIZACION y sentimiento de superación personal como coordinadora del proyecto; el montañismo en Chile es mi desafío de liderazgo y profundizar mi compromiso con la educación. Es mucho más aterrador pasar la vida ignorando quién sos por miedo a lo que digan.

Cerremos la entrevista con una reflexión personal sobre la tecnología. ¿Qué piensas de ella?

La tecnología hoy es nuestro sistema nervioso extendido, lo digo por el impacto enorme que tiene en cómo percibimos el mundo y cómo nos sentimos, pero no debemos dejar que reemplace nuestra piel. Me interesa la tecnología cuando sirve para democratizar el conocimiento o para encontrarnos en red, como en este momento. Pero mi mirada personal es de cautela: no podemos permitir que la pantalla sea el único filtro para mirar el mundo.

Creo que la tecnología debe ser el medio, pero la experiencia debe ser el fin. Usemos los dispositivos para organizarnos, pero después…dejémoslos en la mochila, salgamos a respirar, a tener y promover experiencias desafiantes que impliquen todos los desafíos. Por eso, nos enfocamos en promover que la educación sea desde la experiencia, involucre todas los estilos de aprendizaje incluyendo el cuerpo y su necesidad de movimiento en todas las edades.

Para envíos de información escríbanos a: redaccion@mujerdelsur.com

Lo que queda después del silencio. El Nido Vacío de Yoslin Nader

Esta es la historia de una mujer libanesa que llegó a Chile a los 17 años huyendo de la guerra. Se reinventó en Santiago, renació en Brasilia y hoy, desde su Nido vacío, escribe para acompañar a otras mujeres que atraviesan el silencio transformador.

Santiago desde la ventana. “Cuando veía pasar Santiago a través de la ventana de la micro amarilla sabía que
el humo que me rodeaba no era el de las bombas en Beirut, sino smog, una palabra que aprendí a finales de 1992. A pesar del humo y la aglomeración en el autobús, me sentía a salvo”.

Estas palabras surgen de un diálogo por WhatsApp con Yoslin Nader. Y reflejan —aunque yo no pueda verlos— el brillo de sus ojos al recordar sus primeros días en Santiago de Chile.

Imagino su nariz pegada al vidrio, como en esa clásica imagen del niño que mira a través de un cristal lo que añora y no puede tener… pero en este caso no es una niña ni se trata de una vitrina con dulces.

Hablo de Yoslin Nader: libanesa de nacimiento, chilena por decisión y brasilera por adopción. Un crisol de culturas, lenguas y aprendizajes que hoy, a sus 50 años, encuentra palabras propias en su libro «Nido vacío. Tu vuelo es mi alegría», escrito en portugués y disponible en Amazon (próximamente en español).

“Nací entre bombas, sobreviví entre silencios, migré entre continentes y renací entre ausencias. Descubrí que el nido vacío no es el final: es el lugar donde la madre aprende a existir de nuevo.”

Extracto del libro «Nido Vacío» («Ninho Vazio: O seu voo é a minha alegria»)

Allí narra su travesía vital y cómo su resiliencia y espíritu indómitos la llevaron resignificar su existencia, con el propósito de ayudar a otras mujeres a redescubrir la belleza del renacimiento en la soledad.

La guerra como punto de partida

Pero viajemos al principio de su historia. Volvamos a la Beirut convulsionada por una guerra civil compleja y marcada por tensiones religiosas, donde la niña que fue Yoslin Nader nunca vio vitrinas de dulces.

“No tuve infancia ni adolescencia”, dice. Cuando Yoslin rememora los años que signaron su vida hasta los 17, su voz cambia. Pierde la chispa de hace minutos y se convierte en un hilo opaco que narra los sinsabores de su familia y de todas las personas sometidas al miedo, los apagones y la destrucción masiva de barrios enteros desde abril de 1970.

Ella pertenece a una generación marcada por la migración, el miedo y la inestabilidad, con secuelas sociales y emocionales muy profundas. De ese Líbano desgarrado por bombas, fronteras invisibles y silencios interiores, partió hacia un país del que no había escuchado ni siquiera el nombre: Chile.

Santiago, las micros amarillas y una lengua nueva

A los 17 años, recién casada con un chileno que regresaba a su país, Yoslin aprendió a recorrer Santiago en autobús. Para entonces, las célebres micros amarillas aún cruzaban la capital: un símbolo del paisaje urbano de los años ‘90.

Subía a la micro para recorrer esas rutas largas que atravesaban una ciudad en expansión, conectando comunas periféricas con el centro. Este sistema de transporte era esencial para estudiantes, trabajadores y migrantes. Yoslin pertenecía a ese último grupo, el de migrantes; que en 1992 era de aproximadamente 100.000 personas (menos del 1% de la población).

Ser una joven libanesa en la capital chilena la situaba en una minoría visible, pero ella recuerda aquellos días con cariño y agradecimiento. “Conversaba con las dependientes de tiendas en Providencia y Santiago Centro. Ahí aprendí español y me sentí acogida.”

Esos trayectos marcaron su adaptación a una ciudad de más de cinco millones de habitantes, que estrenaba su democracia y respiraba ebullición urbana. Una mezcla de descubrimiento, alegría y agradecimiento amalgama sus recuerdos de los trece años que vivió allí.

Familia, idiomas y nuevos destinos

Con el tiempo formó una familia, recibió a su primer hijo y, diez años después, a su hija. “Tengo dos hijos únicos” — me dice entre risas. Al español que ya dominaba sumó el inglés, aprendido con disciplina y oído atento. No imaginaba entonces que esas lenguas le abrirían las puertas de un nuevo destino: Brasil.

La familia se trasladó a Brasil en enero de 2006 por motivos laborales. Pasó de una ciudad de trama colonial, arquitectura decimonónica y familia cercana, a Brasilia, una urbe pensada y proyectada. Brasilia era entonces el sueño concreto de la modernidad.

Para 2006, la capital brasilera ya superaba los tres millones de habitantes. Era una ciudad de avenidas amplias, monumentos de hormigón y espacios planificados; pero también un territorio dividido entre la utopía arquitectónica del plan piloto y las periferias en expansión. Un escenario de contrastes que marcó su nuevo comienzo.

El portugués y la vida en Brasilia

El portugués —o el “brasilero”, como se dice con cariño— le entró por el oído. “No quería perderme la fofoca”, cuenta riendo. La fofoca: chisme, copucha, boca a boca… la vida cotidiana, pues. Quienes hablan varias lenguas saben que la siguiente siempre es más fácil:
y el portugués es un español que baila samba.

En Brasil llegó también un nuevo trabajo, esta vez en el servicio diplomático, donde continúa hasta hoy. Pero esa nueva etapa trajo consigo una separación y un quiebre familiar: padre e hija regresaron primero a Chile y luego partieron al Perú; madre e hijo permanecieron en Brasil, sorteando pandemia, distancia y duelos emocionales.

Cuando el hogar queda en silencio

Hoy, Yoslin habita desde hace años su nido vacío. Después de dos décadas de creer, crear y criar; de levantarse con prisa, preparar exámenes, medir la fiebre, calmar la sed y velar el sueño infantil, llegó el silencio. Ese silencio que ensordece y abre un hoyo en el sofá, llena la mente de inquietud y el alma de ruidos sordos.

“Entre guerras, inmigración, pérdidas, maternidad en soledad y distancias, aprendí que amar, resistir y recomenzar no son elecciones de mujeres fuertes: son elecciones que nos hacen fuertes.”

Extracto de su libro «Nido Vacío» («Ninho Vazio: O seu voo é a minha alegria»)

Afuera, la vida palpita solo en torno al trabajo. El resto es ausencia. Pero ella sabe de resiliencia. Y vuelca en palabras esa fuerza que acompaña e inspira a otras mujeres a reencontrarse consigo mismas cuando el hogar queda vacío y el corazón busca su propio sentido.

El renacimiento después del nido vacío

Hace algunos años emprendió un viaje que no requirió aviones ni autobuses: un viaje interior. Uno que la nutre y acompaña, y que busca ser abrigo para tantas madres que, como ella, mantienen tibio su nido para cuando sus polluelos vuelvan de paso —no a quedarse— porque las madres sabemos que los hijos son de la vida y hacia ella vuelan.

Nuestra tarea es amar sin asfixiar, contener sin limitar y reaprender a vivir en la libertad profunda del nido vacío.

Teatro mexicano rinde homenaje a Mariozzi Carmona

Con dos funciones, de la icónica pieza «Mujermente hablando», de la dramaturga venezolana Mariozzi Carmona, la compañía «Luna y Señas«, le rinde homenaje a esta artista autora de piezas como El Santo Oficio y la ya mencionada Mujermente hablando, y de poemarios como Euraquilón. Mariozzi nacida en la ciudad de Maracay en el estado Aragua en 1963, deja una dilatada trayectoria en la poesía y la dramaturga, pero también como formadora de varias generaciones de autores. 

Las funciones serán este sábado 6 de diciembre, a las 5:00 y 7:00 pm, en el 77 Centro Cultural Autogestivo, ubicado en Abraham González 77, Colonia Ciudad Juárez, en la ciudad de México.

La esencia femenina de Mariozzi Carmona.

En un espacio desprovisto, con una atmósfera de encierro y muy pocos elementos de utilería y escenografía, las intérpretes de La mujer y La otra, despliegan sus momentos y memorias. Nuestra puesta en escena es intimista, cercana al público, buscamos hacerlo cómplice de esta relación que se entreteje en diálogos profundos y evocadores que nos hacen escuchar voces de la esencia femenina desplegarse sin pudor alguno.

Inspirada en la lucha de las mujeres militantes de disidencias alrededor de América latina y especialmente de las mujeres que lucharon durante el periodo conocido como “La guerra sucia” en México, esta propuesta escénica conjunta episodios de lucha personal y colectiva de mujeres que se enfrentan al desafío de vencer situaciones de opresión que las violentan y mantienen cautivas.

La luz surge poderosa y desafiante atravesando el espacio, acompañando sus voces que nos dejan entrever pensamientos, deseos y angustias del pensamiento femenino. El vestuario evoca diversas épocas sin seguir el patrón de ninguna época, son piezas que se han usado en diversos años, evidenciando que la esencia libertaria de las mujeres se sostiene al paso del tiempo.

El homenaje en forma de obra de teatro

«Nuestro objetivo -dice la directora Daniela Esquivel- con esta puesta en escena es rendirle homenaje a Mariozzi Carmona Machado, figura importantísima y fundante en la historia y trayectoria de la Compañía Luna y Señas. Mariozzi Carmona Machado, querida y reconocida poeta y dramaturga, falleció en el mes de abril de 2024, dejando un legado poético y dramatúrgico de gran importancia para las letras venezolanas».

Acompañamiento femenino. Isabella Polito: arte, maternidad y sabiduría ancestral

Artista visual, doula y facilitadora, Isabella Polito ha dedicado su vida al acompañamiento femenino en sus procesos más vitales. Desde Aurora Madre y Sibilla, integra arte, cuerpo y espiritualidad para reconectar con la sabiduría ancestral de las mujeres y los ciclos del alma.

Isabella Polito nació en Caracas y desde temprano perfiló su sensibilidad y vocación artística. Cuando cursó Artes Visuales en la Universidad Central de Venezuela, no imaginaba que su trabajo de grado —sobre la iconografía de la muerte en la obra del artista Miguel Von Dangel— se convertiría, décadas más tarde, en el hilo conductor de sus investigaciones sobre los orígenes del Halloween, el Día de muertos y de Todos los Santos. Hoy nos permite acercarnos a su trayectoria, apreciar el acompañamiento femenino más allá de lo energético y lo carnal.

Raíces, migración y una sensibilidad artística que atraviesa la vida

“Fui la menor de cinco hermanos que crecieron entre dos mundos. Los tres mayores nacieron en Italia y llegaron a Venezuela junto a mi madre, cuando nuestro país era refugio y destino de miles de inmigrantes que huían de la posguerra, de la hambruna, de la ausencia de oportunidades.”

Entonces, la costa de Venezuela y su proyección al mar Caribe eran un abrazo que convocaba. El puerto de La Guaira ofrecía un verdor desconocido cargado de promesas.

No sabía Isabella, mientras crecía a las faldas del cerro El Ávila —ese ícono donde van a parar los dolores de quienes dejamos Caracas—, que muchos años después también se convertiría en migrante, como sus padres, trazando una nueva ruta: Buenos Aires. La capital argentina, huelga recordar, también fue tierra fértil que acogió a millones de italianos.

El acompañamiento femenino y la vocación de ser doula

El tránsito vital, migratorio y emocional de Isabella tiene varios hitos. Uno de ellos fue el descubrimiento de una vida dedicada a acompañar mujeres en el acto sagrado de dar vida: ser doula.

Quizás para algunas lectoras el vocablo “doula” resulte nuevo. Es una palabra antigua que encierra el arte de acompañar, contener y asistir durante la preparación y el momento del alumbramiento.

Mientras que profesionales como un médico o una partera se centran en el nacimiento del bebé, una doula se centra en la futura mamá.

Y ese ha sido el camino de Isabella durante casi 30 años, junto a su esposo y compañero de vida, el Dr. Beltrán Lares.

De las salas de parto —gélidas, de luz cegadora y gritos ahogados en medicamentos— a la casa cálida y el abrazo seguro, Isabella ha sembrado conocimiento en cientos de mujeres que hoy acompañan desde el respeto y la conciencia plena.
Quien dice doula, dice mujer, compañía, abrigo.

Isabella Polito y su esposo el Dr. Beltrán Lares, una vida comprometida con la humanización del parto humanizado y el nacimiento.

Aunque en otras épocas, esas mismas palabras podían significar bruja, hechicera, mala compañía.

Lo prohibido, pues.

Y no era el título de un bolero, sino un destino de tortura y muerte.

Sabiduría femenina y memoria ancestral

Durante siglos, la sabiduría femenina —adquirida a través del estudio de la naturaleza, los ciclos y la experiencia del cuerpo— fue perseguida y silenciada.

“Sabemos que la educación no comenzó en los libros ni en las aulas, sino en el encuentro, la palabra y la experiencia compartida”.

Mucho antes de las universidades, las mujeres ya eran portadoras de conocimiento. Fueron filósofas, poetisas, médicas, maestras del alma y del cuerpo.

Diotima, Safo, Hipatia, Hildegarda, Christine, Sor Juana… todas ellas abrieron caminos que hoy seguimos recorriendo: el del pensamiento libre, la palabra sensible y el saber que nace del corazón.

En esa herencia se basa el trabajo de Isabella a través de Aurora Madre, honrando el legado femenino y acompañando a parir como forma de dar luz a la conciencia.

«No es solo un mandala… (escribe Isabella en su Ig) es el símbolo que cada grupo de nuestro Diplomado de Doulas crea al final del primer módulo: Contactando mis fortalezas.»

Sibilla: un espacio de arte, cuerpo y espiritualidad femenina

Actualmente, Isabella desarrolla Sibilla, un espacio de acompañamiento femenino sustentado en varios pilares:

  • Arteterapia, como lenguaje simbólico del alma, a través de imágenes, color y creación.
  • Bioenergética, para reconectar con la energía del cuerpo y liberar tensiones.
  • Espiritualidad femenina, invocando arquetipos, rituales, memorias uterinas y vínculos ancestrales.
  • Autoconocimiento, mediante la palabra, la imagen interna, el movimiento y la intuición.
  • Cultura de paz, facilitando espacios de reparación, empoderamiento y conciencia amorosa.

Sibilla está dirigida a:

  • Mujeres en tránsitos vitales (menopausia, duelos, renacimientos).
  • Gestantes y puérperas que buscan una maternidad consciente.
  • Mujeres en la “juventud de la vejez” (55 a 70 años).
  • Doulas, terapeutas y facilitadoras que deseen integrar arte, cuerpo e intuición en sus acompañamientos.
  • Y a toda mujer que sienta el llamado a despertar su alma creativa y su sabiduría cíclica.

Una vida al servicio de lo femenino

En cada taller, conversación y parto que acompaña, Isabella devuelve al mundo la certeza de que lo femenino no es fragilidad, sino memoria viva.

Su voz y su presencia nos recuerdan que cada mujer, al crear, parir o reinventarse, está también reparando un linaje antiguo: el de las que supieron encender la luz en medio de la oscuridad.

Conoce más sobre el acompañamiento femenino que impulsa Isabella Polito, síguela en su cuenta de instagram @isabellapolitodoula Déjanos tu comentarios, comparte esta historia, recomiéndanos con quienes se interesan este tema.

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