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Rescatada en Brasil tras 55 años de esclavitud doméstica: sirvió a tres generaciones sin sueldo

Foto Referencial: Gabii Fernández/Pexel

A sus 62 años, la protagonista de esta historia —cuyo nombre se mantiene en el anonimato para protegerla— no sabe lo que es tener una cuenta bancaria, ir a la playa sola o disfrutar de unas vacaciones. Desde los siete años, su rutina comenzaba a las 4:30 de la madrugada para preparar el desayuno de una acomodada familia en Ceará, Brasil. Hoy, tras una inspección del Ministerio Público del Trabajo (MPT), su caso ha salido a la luz como una dolorosa radiografía de la esclavitud doméstica en América Latina.

Una vida entera de sumisión invisible

La mujer llegó a la casa de sus captores en 1971. Según relató la familia a las autoridades, fue «regalada» por su madre. Desde entonces, trabajó cuidando la casa y ejerciendo de niñera para tres generaciones distintas de la misma familia, sin recibir jamás un salario, sin acceso a la educación formal y totalmente aislada de la sociedad.

«Vivía en una especie de prisión», explicó a la prensa Maria Neuzeli, auditora fiscal y coordinadora del Grupo Especial de Fiscalización Móvel (GEFM) para la erradicación del trabajo esclavo en Brasil. «Nunca tuvo vida personal, no sabía cómo moverse por la ciudad y le temía a la violencia de allá afuera».

Aunque la víctima estaba inscrita en el programa de asistencia estatal Bolsa Família, las autoridades descubrieron que eran sus propios empleadores quienes administraban y retiraban esos fondos.

El peso de la impunidad en un condominio de lujo

El operativo de rescate, llevado a cabo en un exclusivo condominio de Eusébio, en la región metropolitana de Fortaleza, expuso a un núcleo familiar de alto perfil. Entre los empleadores firmantes de un Termo de Ajuste de Conduta (TAC) con el Estado brasileño figuran abogados, médicos veterinarios y servidores públicos.

El escándalo social ha sido inmediato: una de las empleadoras, Zaamarah Alencar Brasil Andrade, ya fue exonerada de su cargo público en la Municipalidad de Fortaleza tras darse a conocer la noticia.

Ante la presión, la familia firmó un acuerdo con el MPT que establece:

  • El pago inmediato de 50.000 reales (aprox. 10.000 USD) por concepto de rescisión.
  • La compra de un inmueble residencial a nombre de la víctima.
  • La regularización de medio siglo de aportes jubilatorios evadidos.

La deuda laboral total se estima en más de 1,5 millones de reales. La familia, a través de sus abogados, negó las acusaciones y afirmó que mantenían una relación «de convivencia, cuidado y afecto».

La paradoja de la dependencia: el día después del rescate

Uno de los aspectos más complejos del caso, reportado por medios locales, es la profunda dependencia psicológica que la víctima desarrolló hacia sus captores. Según la Auditoría Fiscal del Trabajo, retirarla de manera abrupta de la vivienda sin una red de apoyo estructurada habría agravado su vulnerabilidad.

Por ello, la mujer continúa viviendo temporalmente con sus antiguos empleadores bajo un estricto monitoreo psicosocial hasta que se le entregue su nueva casa. Esta decisión, aunque polémica, prioriza la salud emocional de una mujer que no conoce otra realidad que las paredes de la casa donde fue explotada durante más de medio siglo.

Esta historia no es un caso aislado, sino el reflejo de una herida estructural. Recuerda inevitablemente al rescate de Madalena Gordiano en 2021, otro caso emblemático en Brasil que marcó un punto de inflexión y visibilizó a las más de seis millones de trabajadoras domésticas del país, quienes recién hace una década conquistaron formalmente sus derechos laborales.

Fuentes periodísticas desde donde obtuvimos la información necesaria para publicar este artículo.

Naiara Galarraga Gortázar, corresponsal de El País América: Rescatada una mujer esclavizada durante 55 años por tres generaciones de una familia en Brasil.

Reportes de investigación local del portal G1 (Globo): Cobertura detallada sobre los perfiles de la familia explotadora y las declaraciones de la fiscal Maria Neuzeli.

Folha de S.Paulo: Por revelar la complejidad del estado psicológico de la víctima y su permanencia temporal en la vivienda.

En esta nota se utilizó la IA de Google Gemini. Para localizar la información y adaptarla al estilo del medio.

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Economía del Cuidado: Su impacto real en la vida de las mujeres

mujer de la economía del cuidado cuidando a sus hijos y trabajando
Foto: Dux Camp https://www.pexels.com/es-es/foto/mujer-calle-caminando-nino-12316945/

El trabajo de cuidados constituye el cimiento invisible esencial en las economías contemporáneas. Todas las personas necesitan asistencia vital en algún momento de sus vidas. Esta necesidad garantiza la reproducción humana y la sostenibilidad de nuestro mundo actual. La economía del cuidado abarca tanto el trabajo remunerado como el no remunerado. Estas actividades ocurren en hogares, comunidades y diversos servicios sociales diarios.

Históricamente, el cuidado estaba en la esfera privada de la vida familiar. La sociedad lo convirtió en una actividad mayoritariamente asignada a las mujeres. Bajo la idea de la mujer «cuida la casa» mientras el hombre «busca el pan», el cuidado se entendió como una responsabilidad de la mujer, que estaba vinculados a preceptos que erróneamente determinaron que el afecto femenino se demostraba a través de los cuidados. En la actualidad esta forma de asumir los roles del hombre y la mujer ha cambiado en muchos aspectos, pero de igual forma las sociedades modernas precisan inexorablemente del trabajo de cuidados lo que provoca una crisis en su funcionamiento.

Las mujeres asumen el costo

Debido a esta visión desigual que coloca el trabajo del cuidado no remunerado como responsabilidad mayoritariamente de las mujeres. Son ellas, quienes desde edades tempranas se ven obligadas a asumir esta responsabilidad. Sobrecarga que restringe drásticamente el tiempo disponible para la educación formal, así como para realizar actividades más productivas. Mientras limita sus oportunidades de acceder a empleos de calidad o mejor remunerados. Además se reduce el tiempo que pueden destinar a la vida pública, tanto en el aspecto social, como en otras áreas, como el deporte, la participación política, etc.

El trabajo del cuidado incluso abarca el espacio personal de cada mujer. El exceso de responsabilidades disminuye el tiempo disponible para el ocio. A lo que le sumamos el alto costo de la vida que obliga a la mujer a complementar los ingresos familiares. El descanso adecuado se vuelve un privilegio inalcanzable para muchas trabajadoras exhaustas. Los patrones actuales en los que las mujeres asumen el cuidado junto a responsabilidades laborales perpetúan esta injusticia social.

En los hogares con niños pequeños la desigualdad es mayor

Según datos publicados por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) en los hogares con niños pequeños, la desigualdad crece de forma exponencial. La brecha de participación laboral entre hombres y mujeres alcanza 35%. Esto ocurre precisamente en la etapa de mayor capacidad productiva femenina. Maternidad y desarrollo profesional de la mujer entran permanentemente en conflicto por falta de apoyos.

En hogares donde viven personas mayores de ochenta años la situación empeora, la carga del trabajo de cuidado para la mujer se intensifica si tiene múltiples demandas, la de los pequeños a la par a la de las personas mayores. Allí, la brecha entre los hombres y las mujeres que asumen esta actividad es mayor. Las mujeres de veinticinco a cincuenta y cinco años quienes son prácticamente un sandwich generacional asumen esta doble responsabilidad. Ellas cuidan a la infancia mientras asisten simultáneamente a la población adulta mayor.

Foto: Jsm Mila – Pexel

Mujeres de 25 a 55 años atrapadas por la economía del cuidado

Esta franja etaria femenina experimenta severas tensiones entre producción económica y reproducción social. Durante estos años, los más productivos para el ser humano, las mujeres buscan consolidar sus trayectorias profesionales con la idea de asegurar su vejez. Precisamente es en este ciclo temporal donde enfrentan las demandas reproductivas y de crianza en sus hogares. Tienen que realizar jornadas agotadoras para asumir ambas actividades, aún cuando puedan contar con apoyo, no siempre es suficiente. Muchas abandonan definitivamente el mercado laboral formal por falta de alternativas viables.

Las personas mayores también juegan un rol dual complejo en esta dinámica. Las mujeres mayores no solo reciben cuidados, sino que también cuidan activamente. Ellas asumen el cuidado de los niños de su propia familia directa. Esta labor intergeneracional facilita que las mujeres más jóvenes puedan salir a trabajar. El Estado y los hombres continúan ausentes en esta cadena de apoyo.

El problema de los ingresos para la mujer

El trabajo no remunerado obstaculiza gravemente la participación laboral de las mujeres. Sin embargo los hogares que integran a personas dependientes necesitan mayores niveles de ingresos. No obstante, la dedicación intensiva a los cuidados limita la capacidad de generar estos ingresos. Situación que disminuye la posibilidad de obtener ingresos económicos propios y sostenidos, las limitaciones de tiempo, limita también actividades creativas o emprendimientos que pudiesen convertirse en una fuente de ingresos confiable. Sin ingresos propios, la economía del cuidado se convierte en un cepo, dentro del cual la mujer ante la falta de ingresos propios pierde la libertad de decisión y su autonomía.

La dependencia económica agrava la vulnerabilidad frente a situaciones de violencia de género. Salir de un entorno abusivo resulta extremadamente difícil sin recursos financieros independientes. Surge entonces la necesidad de valorar económicamente el aporte femenino al sostenimiento social a través de la economía del cuidado. Reconocer este esfuerzo invisible es el primer paso de cualquier medida estatal que busque revertir esta situación.

Nueva demanda de cuidado por envejecimiento poblacional

América Latina atraviesa cambios demográficos y epidemiológicos muy rápidos y profundos. La población de sesenta y cinco años y más aumenta de manera constante. Especialmente, crecen los grupos demográficos compuestos por personas de ochenta años y más. En consecuencia, las demandas de cuidado serán mucho mayores en las próximas décadas. Ante esta transición el modelo tradicional de cuidado familiar está social y físicamente agotado. Es imposible y profundamente injusto que las mujeres absorban solas la creciente demanda de cuidados en adultos mayores. Se requiere una planificación que origine sistemas integrales de cuidado robustos y profesionales.

La Economía del cuidado y el empleo formal

Foto: Israel Torres – Pexel

La economía del cuidado también representa una fuente de empleo formal. A nivel mundial, este trabajo remunerado conforma cerca del once por ciento. Esto equivale a unos 381 millones de puestos de trabajo. Un sector que se encuentra profundamente feminizado en todo el mundo. Las mujeres constituyen dos tercios de esta fuerza de trabajo global esencial.

En muchos casos as condiciones laborales en este sector suelen ser sumamente precarias o es una actividad mal remunerada. Además las trabajadoras enfrentan menor acceso a la seguridad social, existe un amplio porcentaje de trabajo en negro y los sueldos suelen ser bajos. Salvo en el caso de empresas sindicalizadas que ofrecen este servicio, las mujeres que desarrollan la actividad de forma independiente realizan una cantidad excesiva de horas, bajo una gran presión física. La mayoría de las mujeres desarrolla esta actividad de manera informal en entornos laborales donde se exponen a inaceptables riesgos de violencia y acoso. Por eso el estado está obligado a establecer medidas regulatorias para la economía del cuidado.

Grupos de mujeres más expuestas al peligro

Dentro del cuidado remunerado identificamos grupos de mujeres que sufren vulnerabilidades aún más extremas. Las trabajadoras domésticas en muchos casos laboran sin contratos ni protecciones legales básicas. Las trabajadoras comunitarias en áreas humildes sostienen la alimentación y la salud. Las mujeres migrantes enfrentan barreras idiomáticas, discriminación y desarraigo cultural constante. Grupos desprotegidos por los sistemas sociales actuales.

Es una obligación ética y política del estado revertir esta situación estableciendo mecanismos que garanticen a las mujeres el desempeño ideal dentro de la economía del cuidado. Mejorar sus condiciones salariales beneficia directamente a toda la estructura productiva. Se necesitan normativas estrictas que garanticen el acceso pleno a la seguridad social. Solo protegiendo a quienes cuidan podremos asegurar la calidad del cuidado recibido. La formalización laboral de estas trabajadoras debe ser una prioridad de los gobiernos.

La creación de empleo en el cuidado

El aumento de las necesidades por envejecimiento de la población también puede verse como una gran oportunidad estratégica para la región. La ampliación de los servicios estatales fomenta la creación de nuevos puestos. Estos empleos emergentes en la economía del cuidado deben ser de calidad comprobable. Simultáneamente, los servicios públicos eficientes ayudan a reducir el tiempo de trabajo familiar. Esto eliminaría la principal barrera para la participación laboral de las mujeres.

Profesionalizar los servicios de cuidado impulsa un círculo virtuoso de crecimiento económico. Genera empleo digno, libera tiempo femenino y mejora la atención de poblaciones dependientes. Las mujeres podrían reinsertarse en sus profesiones, estudiar o descansar adecuadamente. Por eso es una tarea fundamental que el Estado desarrolle un rol activo en la regulación y promoción de estos servicios. El cuidado debe ser derecho garantizado.

Foto: william Fortunato. Pexel

La inversión en la economía del cuidado

La inversión estatal en políticas y sistemas de cuidados resulta económicamente inteligente. Debe articularse con políticas laborales que promuevan siempre los derechos de las personas. Estas inversiones contribuyen directamente a reducir las brechas de género en el empleo. Además, mejoran significativamente los niveles de productividad general de la economía productiva. Incluso tienen la capacidad de aumentar de manera sostenible la recaudación fiscal.

Gastar en cuidado es una inversión social y económica con un retorno totalmente comprobable. Las mujeres insertas en el mercado formal pagan impuestos y consumen bienes locales. Esto dinamiza las economías comunitarias y reduce los altos índices de pobreza estructural. Promover la economía del cuidado es una estrategia eficaz de desarrollo macroeconómico.

Se debe lograr un marco normativo

El estado y el sector privado tiene que reconocer la inversión en cuidados como una inversión para el desarrollo. Es fundamental la creación de marcos normativos y jurisprudenciales efectivos y orientados a crear una economía del cuidado justa. Se deben aprobar leyes relativas a la distribución del tiempo, capaces de atender las nuevas y crecientes necesidades.

El cuidado debe ser reconocido como un derecho humano. Un derecho a cuidar de manera elegida y bajo condiciones laborales dignas. Un derecho a ser cuidado con extrema calidad en todas las etapas vitales. Solo así construiremos sociedades más justas.

El Costo Oculto del Cuidado

Impacto en la vida de las mujeres de 25 a 55 años

35%

Brecha Laboral

En hogares con niños y niñas menores de 5 años.

33%

Brecha Laboral

En hogares donde residen adultos mayores de 80 años.

11.5%

Empleo Global

Del total mundial corresponde a cuidados remunerados (altamente feminizado).

¿Qué pierden las mujeres por la falta de corresponsabilidad?

📚

Educación y Formación Continua

La sobrecarga restringe drásticamente el tiempo disponible para estudiar. Limita la capacidad de especialización y el acceso a mejores oportunidades académicas.

💼

Independencia Económica

Genera barreras para el empleo formal, empujando a muchas al abandono del mercado laboral. La falta de ingresos propios vulnera su autonomía frente a contextos de violencia.

🧘‍♀️

Salud Física, Mental y Ocio

El descanso se vuelve un privilegio inalcanzable. El estrés sostenido y el agotamiento crónico repercuten severamente en la calidad de vida diaria.

FUENTE: Datos CEPAL y OIT sobre Economía del Cuidado | GRÁFICO: MujerDelSur.com

En este artículo se utilizaron recursos de Inteligencia Artificial de Google, (Gemini, Deep Research y Notebooklm) orientados a la búsqueda, clasificación y resumen de la información, así como de la presentación gráfica.

Documentos citados:

Documento de la CEPAL (2025): «La sociedad del cuidado: gobernanza, economía política y diálogo social para una transformación con igualdad de género».

Informe del PNUD (2025): «Lineamientos para políticas de cuidado desde una perspectiva de género, territorial e interseccional».

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Mujeres indígenas son las más pobres de América Latina

Los grupos indígenas y tribales del mundo tienen tres veces más probabilidades de padecer pobreza extrema que otras comunidades. Las mujeres indígenas por su parte se encuentran al fondo de todos los indicadores sociales y económicos, como las que más sufren la desigualdad.»

En América Latina y el Caribe los pueblos originarios constituyen más del 8,5% de la población. Proporcionalmente es el continente americano donde reside el mayor número de indígenas del mundo. Y lamentablemente es en este sector de la población donde se encuentra el mayor número de personas en situación de pobreza extrema. Así lo reveló el informe más reciente de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El documento publicado a partir de la Aplicación del Convenio sobre pueblos originarios y tribales 169 de la OIT afirma que los datos de nueve países latinoamericanos indican que los pueblos indígenas comprenden a cerca del 30% de las personas viven en pobreza extrema. El promedio mundial de poblaciones indígenas en esa situación es de 19%.

Las mujeres padecen más

El estudio señala también que en la región el 7% de las mujeres originarias vive con menos de 1,90 dólares diarios. De acuerdo con la OIT, estas mujeres  dependen desproporcionadamente de un empleo informal y que más del 85% de ellas sólo consigue trabajos informales, mal remunerados, o enmarcados dentro de la economía informal.

Además, los pobladores originarios tienen pocas oportunidades de conseguir un empleo de calidad. Tienen un 31,5% más de probabilidades de trabajar en la economía informal que los trabajadores no indígenas.

Indígenas ganan menos

El documento destaca que el salario de las personas indígenas con empleo remunerado está un 31% por debajo del de otros trabajadores, la mayor brecha salarial de las personas indígenas en el mundo.

El informe sostiene que uno de los principales problemas de estos pueblos es la desigualdad que enfrentan en materia de educación, con casi el 32% de los adultos que trabajan sin ningún tipo de estudios, un número que contrasta con el 13% de adultos no indígenas que no tienen formación alguna.

Pocos avances en 30 años

La OIT deplora que 30 años después de adoptado el Convenio Internacional sobre los derechos de los pueblos indígenas, éstos sigan siendo más proclives a la pobreza y a afrontar obstáculos en la esfera laboral, y advierte de la imperiosa necesidad de solucionar el gran flagelo que sufren esos colectivos. Sin embargo aclara que sólo el 15% de esas poblaciones vive en países cubiertos por ese pacto.

Contradicciones

La población primigenia mundial es de más de 476 millones de personas y, al contrario de lo que sus condiciones harían pensar, el 80% de ellas vive en países de renta media.

El estudio subraya que en la actualidad la subsistencia y actividades económicas de muchos pueblos primigenios se han transformado y que alrededor del 45% de los trabajadores indígenas están fuera del sector agrícola.

Otra conclusión es que, pese a su predominancia entre los pobres, a nivel mundial, los pueblos originarios tienen una tasa de participación laboral superior a la de sus contrapartes no indígenas (el 63,3%, frente al 59,1%). Sin embargo, estos números muestran diferencias sustanciales en cuanto a la calidad del trabajo. A menudo, los pueblos indígenas sufren malas condiciones de empleo y discriminación.

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Por 18 años consecutivos la campaña «Tejidos del Corazón», lleva abrigo a niños de menores recursos

Uruguay es un país donde el acceso a bienes esenciales se hace sumamente difícil para amplios sectores de la población, de hecho según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2025 la pobreza afectó al 16,6% de la población uruguaya. Siendo los niños los más afectados, tenemos que en menores de 6 años la pobreza es del 29,1% entre 6 a 12 años es del 27,3% y entre los 13 a 17 años la pobreza es del 26,5%. Además la UNICEF señala que unos 220.000 niños, niñas y adolescentes viven en hogares con pobreza multidimensional, es decir, con privaciones en vivienda, servicios, empleo, protección social o educación.

Por lo general bajo estas condiciones en los hogares los niños encuentran problemas de hacinamiento, a lo que sumamos la humedad típica que ronda el 90% en los meses fríos, viviendas con filtraciones y muchas dificultades para calefaccionar, debido por una parte la precariedad de los materiales en las viviendas y lo costoso de los servicios como la electricidad y el gas, la mala ventilación. En fin todo un caldo para el cultivo de las enfermedades respiratorias.

Según informe del año pasado del Ministerio de Salud Pública (MSP) reseñado en el País aumentaron las hospitalizaciones en menores de 15 años debido a las llamadas enfermedades respiratorias severas IRAG, alcanzando el porcentaje más alto registrado hasta la fecha. Informaciones de este año del MSP, establece que del total de los afectados por enfermedades respiratorias, alrededor de 21% son menores de 19 años, a lo que se le suma la continua disminución año a año del número de vacunados contra la influenza durante la campaña de invierno.

Tejidos del Corazón un pequeño aporte

Aunque este es un problema multifactorial donde encontramos aspectos económicos, culturales, sociales, así como de fallas en las políticas de Estado en el área de salud. También existen iniciativas básicas por parte de la sociedad, cuyo impacto es muy limitado, pero que al menos funciona para ayudar a muchos niños de condiciones precarias a contar con abrigos de lana que los ayuden en los días más fríos, mientras ponen el foco de la ciudadanía en un problema común que afecta a la infancia uruguaya.

La Fundación Secom, perteneciente a la empresa de acompañantes terapéuticos del mismo nombre, por más de 18 años, de manera conjunta con el Shopping de Tres cruces, vienen desarrollando la actividad «Tejidos del Corazón» en la que ayudan a niños y familias con dificultades económicas a adquirir un abrigo adecuado para el frío austral. La fundación coloca a disposición de las tejedoras la lana que puedan necesitar, y el Shopping ofrece los espacios de la zona de espera de la terminal de autobuses.

En esta ocasión durante la jornada «Tejidos del Corazón», alrededor de 100 mujeres de forma voluntaria por unas 6 horas tejieron 500 abrigos, que serán distribuidos a través de los centros CAIF (Centros de Atención a la Infancia y la Familia) son espacios socioeducativos en Uruguay dedicados a niños desde su concepción hasta los 3 años y sus familias, así como a través de comederos populares, (INDA-MIDES), o de iniciativa vecinal. Hasta la fecha se han repartido más de 10.000 prendas a lo largo de los 18 años.

A la par de las prendas que se realizan durante el evento, las participantes también llevan prendas previamente realizadas, en muchos casos terminadas con bastante antelación.

No obstante y aunque la idea contribuye a mejorar la condición de muchos niños, no existen indicadores que puedan establecer su impacto real, en la solución de los problemas de salud causados por la baja de las temperaturas durante los meses que van de junio a agosto.

«MACU, LA HECHICERA, ENTRE DOS MUNDOS»      MISTERIO Y CRECIMIENTO ESPIRITUAL 

En esta nueva etapa, Macu acompaña a almas perdidas que piden ayuda, a jóvenes atrapados por el miedo, a familias que necesitan respuestas y a aquellos que caminan con heridas invisibles.  

    Este libro es un viaje profundo hacia el misterio, la sensibilidad y el valor de ayudar a otros incluso cuando la oscuridad se hace presente. Una historia que invita a leer con el corazón abierto y a recordar que, a veces, la mayor magia nace de enfrentarnos a lo que no comprendemos.

La escritora Macu construye una historia donde las visiones, las energías y los misterios ocultos no funcionan únicamente como elementos fantásticos, sino como una extensión emocional de los conflictos humanos.

    La escritora explicó que la idea nació de la necesidad de unir los dos mundos que siempre le han apasionado: el misterio humano y la parte que muchas personas viven en silencio, o sin saber que está ocurriendo. Desde pequeña le han atraído las historias oscuras, los secretos, las emociones profundas y la conexión con el mundo invisible, lo que no podemos explicar fácilmente.  

   De igual manera, subraya que nació precisamente de ahí:  de imaginar una mujer fuerte, sensible e imperfecta, capaz de ayudar a otros, mientras intenta conocerse a sí misma. «Quería crear una saga donde el lector no solo encontrara misterio o sucesos sobrenaturales, sino también emociones reales, heridas humanas, amor, miedo superación y personajes que intentan sobrevivir a aquello que npueden explicar».

  – ¿Macu es la mujer que todos buscaríamos para que nos solucione los problemas? M.I.G.: – Es esa persona a la que llamarías cuando sientes que nadie te entiende. Escucha sin juzgar, lucha por quienes no tienen voz y se enfrentan tanto a la oscuridad humana como a sus propios miedos.  Es médium, sanadora y buscadora de respuestas, pero sobre todo es una mujer que nunca deja de aprender.

               – ¿Qué tipo de casos resuelve tu personaje? M.I.G.: – Macu resuelve casos relacionados con desapariciones, crímenes, injusticias y fenómenos que desafían la lógica. Su trabajo consiste en unir pistas del mundo visible con las del invisible para descubrir la verdad y ayudar a quien lo necesita.

  – ¿Los enemigos de Macu también tienen facultades especiales o son delincuentes comunes?M.I.G.: – Los villanos de Macu no siempre tienen facultades especiales. De hecho, muchas veces los más peligrosos son los que parecen personas corrientes. La saga juega con una idea que me interesa mucho: la maldad no necesita poderes para existir. Sin embargo, también aparecen personajes que utilizan ciertos conocimientos para, manipular, controlar o hace daño. La lucha es contra la oscuridad venga de donde venga.

     – ¿Y Luis, su compañero, qué papel juega en la historia? M.I.G.: – Es el policía que acompaña a Macu en muchas de sus investigaciones. Mientras ella percibe aquello que escapa a los sentidos, el aporta la experiencia policial, la lógica, y el sentido práctico. Juntos forman un equipo donde la intuición y la investigación se complementan para resolver casos que ninguno de los dos podría resolver por separado.

   – ¿A qué se enfrenta la protagonista en “Macu, la hechicera entre dos mundos”?M.I.G.: – A una trama llena de misterio, injusticias y secretos ocultos.  

Junto a un policía y a un cura exorcista, investiga sucesos que desafían la lógica mientras intenta proteger a personas vulnerables. La novela mezcla suspense, fenómenos inexplicables, emoción y humanidad, mostrando que la verdadera batalla entre la luz y la oscuridad también se libra en el interior de cada persona

  – ¿Qué tanto tiene María Inmaculada Guerrero de Macu? ¿Tú también solucionas casos en la vida real? (¿cuáles son tus dones?)M.I.G.: – Macu tiene mucho de mí, nace de mi interior, intuición y de la voz que un día quisieron apagar. En la vida real he ayudado a resolver casos, aunque de manera diferente. A lo largo de los años he acompañado a personas que buscaban respuestas, he resuelto encrucijadas y conflictos y he ayudado en desapariciones, aunque mi papel principal ha sido acompañar a personas que necesitaban luz en el camino. Soy una persona con gran e intuición y buena canalizadora, veo lo invisible. Pero mi mayor don es la intuición y la percepción, con una gran capacidad para escuchar.

    – Mucho se dice que el mal domina a la humanidad actual, que ser canalla está de moda. ¿Estás de acuerdo? Si es así, ¿por qué crees que esto ocurre?M.I.G.: – No creo que el mal domine la humanidad, aunque hace más ruido que el bien. Vivimos en una época de inmediatez, apariencia e individualismo. Y muchas veces se confunde con fortaleza y eso hace que determinadas conductas sean egoístas o manipuladoras. Sin embargo, en mi experiencia he conocido a demasiadas personas, generosas, valientes y capaces de ayudar a otros sin esperar nada a cambio.

 – ¿La mujer traerá un cambio radical a la sociedad? ¿Qué cambio?M.I.G.: – La mujer ha traído un cambio importante: demostrar que la fortaleza y la sensibilidad pueden ir de la mano. Cada vez más mujeres alzan la voz, toman sus propias decisiones y ocupan su lugar sin perder la esencia. Ese cambio no solo transforma sus vidas, sino también la sociedad. La mujer ha construido un sociedad más consciente, más libre e igualitaria. Ha demostrado que la sensibilidad también es una forma de fuerza y que encontrar su propia voz puede cambiar muchas cosas.

    – ¿Escribir te hace comprender más tu vida interior o el mundo externo?M.I.G.: – Ambas cosas. Escribir me ayuda a entender mi mundo interior, pero también a observar mejor el mundo que me rodea. A través de las historias termino descubriendo un poco más de los demás y de mí misma

    – ¿Continuará la saga de Macu? M.I.G. – 

Sí, Macu tiene muchas historias que contar, nuevos retos que afrontar y personajes que acabaran evolucionando junto a ella. Mientras que los lectores quieran acompañarla en su viaje.

Lectura sensorial y emocional

El libro, de 422 páginas, de la Editorial Círculo Rojo, apuesta además por una lectura muy sensorial y emocional. Las visiones, las percepciones y los encuentros sobrenaturales están narrados desde una cercanía íntima que busca que el lector no observe el misterio desde fuera, sino que lo viva junto a la protagonista. Esa combinación entre sensibilidad y tensión mantiene la historia constantemente suspendida entre lo inquietante y lo humano.

   Lo que está en juego aquí no es una historia de brujas o fantasmas, sino el retrato sincero de una mujer que, entre la luz y la sombra, ha aprendido a reconocerse como “una elegida”. Y esa certeza, más allá del esoterismo, tiene un valor profundamente existencial.

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La Neolengua llegó para quedarse

La neolengua llegó para quedarse

Para leer este artículo es conveniente saber el concepto de Neolengua y para eso es preferible haber leído (y entendido) la novela 1984 de George Orwell porque voy a usar este fundamento. Aunque ahora, tú que me lees, puedes preguntar a ChatGPT o Gemini qué significa esto. Pero, como siempre, estarías perdiéndote lo mejor: LEER.

Yo me leí ese texto, por primera vez, cuando tenía como 14 o 15 años como un libro de ciencia ficción. Era una chama y no entendía el trasfondo de la obra. Lo volví a leer en la ULA y después de graduada (que ya van 29 años) lo he leído como 4 veces más.

Nunca imaginé ver al chavismo-madurismo usar una obra de “ficción” como fundamento para cagarse en todo un país. Pero, como dijo Robert De Niro en la película Wag the Dog de 1997: “No se cambia lo que funciona” y la Neolengua la inventó Stalin, Fidel le dio su toque caribeño y Chávez la trajo empaquetada a Venezuela.

Matar el idioma. Eso es la Neolengua. Pero, el concepto es más atroz y va más allá. Es matar la memoria, matar el pensamiento, matar el análisis e instaurar nuevos modelos macabros para normalizar las aberraciones de un Estado que no sirve para la gente y que enriquece al vil.

La Neolengua en mi municipio

La introducción que hice tiene un fin práctico y es que la semana que hoy, domingo 7 de junio, culmina mi municipio sufrió una avería en una subestación eléctrica dejando sin electricidad a buena parte de las comunidades por largos períodos de 12 horas cada día.

Imaginen eso… bueno si estás en Venezuela no tienes que imaginarlo, es solo retórica. Pero, para los que están fuera significa no trabajar (y no producir), no tener calidad de vida, suspender la cotidianidad y ver comida dañarse (comida muy cara, por cierto) dañarse en las neveras.

El alcalde León Jurado (quien por cierto debería contratarme para echarle una mano con su política comunicacional) trató de ir informando a la comunidad lo que pasaba. Sin embargo (y esto no es algo personal) daba como lástima, vergüenza y dejaba, en ocasiones, a la gente más confundida y por errores de simple comunicación escrita.

León es un chamo. La intención de este texto no es atacarlo, pero él es el ejemplo de todo lo que está mal en Venezuela. En primer lugar, la Neolengua. Esa nueva forma de comunicación que no comunica y en segundo lugar porque la institucionalidad se fue a la mierda.

Ojo señor Alcalde

Primero, no le tocaba a él informar del problema. Eso era un asunto de Corpoelec, pero él (no sé si por desinformación, miedo, premura o torpeza) debió llamar a una rueda de prensa e informar de lo que ERA SU COMPETENCIA e instar a la empresa de electricidad a dar la cara y respondernos a nosotros, los usuarios, que pagamos (so pena de corte) por una mierda de servicio.

En lugar de eso mandaba audios de WhatsApp a sus selectos grupos para que sus súbditos con el más puro, simple y primigenio jalabolismo corrieran la voz de lo que estaba sucediendo. Repito, no se trata de atacar al chamo porque esto no es algo personal. Se trata de exponer cómo el chavismo madurismo nos caló hasta los huesos.

Y… aquí entra en juego la Neolengua. Esa manera de hablar sin llamar a las cosas por su nombre. En Venezuela el chavismo cambió sutilmente el nombre de las cosas para disfrazar la negligencia, la corrupción, la ineptitud y la desidia. La agonía del sistema eléctrico es eso.

Ahora no se habla de falta de megavatios para cubrir la demanda. Se habla de administración de cargas para que el sistema no colapse. En correcto castellano: tenemos un equipo de fútbol completo con técnicos incluidos y son como 30 o 35 personas, pero tenemos una sola botella de Gatorade para saciar la sed.

Eso quiere decir que a cada muchacho de esos le toca una gotica de juguito pa que alcance para todos. La conclusión es obvia. Esos chamos sudorosos que se mamaron 90 minutos de juego bajo el sol abrasador quedan con sed.

Eso pasó con toda una población que, a falta de información oficial por los canales debidos, se enteraba de audios que muchas veces no fueron reenviados sino (peor) reinterpretados por idiotas que en lugar de ayudar sumían a todo un municipio en un estruendo (no ruido) comunicacional mientras la comida se pudría en la nevera y los zancudos y el calor la devoraban.

¿Y el concejal amigo?

Coño, perdón… repito que no es nada personal, pero hay un concejal de San Diego que a estas alturas no sé cómo definirlo. Se hace llamar el Concejal amigo (se trata de Israel Figueredo) y transmite desde la cuenta https://www.instagram.com/esisraelfigueredo , pero debería ser el concejal mete la pata. No lo juzgo, solo vean este post.

Esta es la mejor manera de ver live cómo el lenguaje político sirve para disfrazar problemas estructurales con la Neolengua. Un concejal es la primera línea de la autoridad civil de un municipio y este pana no sabe para qué fue elegido. Intenta cumplir con su labor, pero comunicacionalmente él está meando en Montemayor y el perol está en Júpiter.

Confiesa su ignorancia casi con una puerilidad estúpida al decir que no sabe que un transformador de 40 MVA es tan grande y ese es un primer error que, para desgracia del momento histórico pasa desapercibido porque no solo debería saber cómo es el transformador porque es SU trabajo saberlo, sino que transmite en vivo su ignorancia casi con candor.

Después no insta a Corpoelec a arreglar la avería sino que juguetea con una institución que no sirve e incomoda a unos trabajadores que no solo le echan un camión de bolas trabajando con las uñas y con sueldos que no cubren sus necesidades, sino que deben tener más advertencias de no filtrar una información que seguramente no manejan.

Él cree que se la está comiendo al estilo de estrella del K-pop y solo hace el ridículo sin saberlo y sin que a la gente le importe porque la gente solo quiere tener luz, agua, calidad de vida y no ver a un tipo que no halla cómo conectarse con su posible futuro electorado.

Israel: tu trabajo es ser la voz de los que votaron por ti y en el caso del apagón por la avería no es jugar al reportero, es velar por los derechos pisoteados de la gente que debe enfrentarse a 12 o más horas de apagón. Es decir, no debes salir como un influencer sino como un tipo serio con la investidura de quien ostenta un cargo importante y que debe proteger a la gente y no hacer un show de la desgracia.

¿Entonces?

No esperen una conclusión optimista: estamos jodidos porque no es solo León Jurado e Israel Figueredo que son la generación de relevo (¡Todas las deidades nos amparen!) Es una nueva institucionalidad no institucionalizada que lleva a un gobernador a decir gracias Mister Trump por haber dañado en pocos años un sistema eléctrico de primer nivel, sino que al cumplir con su trabajo hacen ver que han salvado a la humanidad de algo que nunca debió pasar.

Porque usando la Neolengua no dice que el perol que pusieron a funcionar va a suministrar un poquito más de megavatios (no todos) para administrar no una gotica, sino dos o tres goticas a cada futbolista sediento.

Entonces…. Primero hay que sacarse al chavismo madurismo con sus palabras políticamente correctas y eliminando la Neolengua, para empezar a llamar a las cosas por su nombre y comenzar a enderezar las varas torcidas porque hay cosas que no se solucionan hablando pendejadas en Instagram.

Mónica Gallo Giancola

Monicagallo71@gmail.com

“En una librería también se venden medicinas para el alma”

Nacida en Valladolid, ingeniera industrial e hija de librera, Miriam Conde Redondo ofrece una propuesta diferente de novela histórica. En su nueva obra, “La mirada de la Diosa”, ubica a personajes anónimos ante grandes acontecimientos como los de la Segunda Guerra Mundial. 

   En su literatura, lo cotidiano protagoniza una historia que vive a pulso con los sucesos generales. Las vivencias de los individuos que no aparecen en los grandes titulares.

   Cada libro es un universo por sí mismo, y cada autor es el arquitecto de ese universo.  Los invitamos a un viaje fascinante por el mundo íntimo de la escritura, donde descubriremos las historias detrás de las historias y la pasión detrás de las palabras, de la escritora Miriam Conde Redondo.

    Pregunta: – Antes de “La mirada de la Diosa”. ¿Quién eras, qué escribías?

Miriam Conde Redondo: – Antes de “La mirada de la Diosa” era, sobre todo, una lectora obstinada. Soy hija de librera, y crecí con los libros como amigos. En una librería no solo se venden novelas, también se venden medicinas para el alma. Esa infancia me marcó más de lo que pensaba; al principio me parecía de lo más normal, y con los años descubrí que era toda una ventana hacia el mundo.

   Me interesan los relatos policíacos, la aventura histórica y todo aquello que me obligue a mirar un poco más allá de la superficie. Antes de esta novela ya había publicado otras obras como La piedra de siete ojos y El correo de Napoleón, así que mi relación con la escritura es de carrera de fondo.

   También soy ingeniera industrial, algo que puede sorprender, pero que a mí nunca me pareció una contradicción.  La ingeniería me ha dado método, disciplina y una obsesión tremenda en encajar las piezas, mientras que la literatura me ha dado la posibilidad de desordenar e imaginar sin lógica.

    Entre una y otra fui encontrando mi voz, que probablemente no tenga una sola faceta, sino varias, con apuntes, esquemas y algún café que dejo que se enfríe cuando me llega esa frase genial a la cabeza.

          P: – ¿La literatura ayuda a despejar la mirada?

 M.C.R.: – Sí, pero con una advertencia, la literatura despeja la mirada a su manera, que no siempre es la más cómoda. Los libros no te dejan nunca igual y precisamente, es ese su mérito.  Leer y escribir obligan a poner en orden emociones y recuerdos, te obligan a separar uno a uno los hilos de la trama, y a enfrentarte a historias que emocionan.

    Para mí, la literatura actúa como una luz que ilumina rincones que la vida deja en penumbra. Nos obliga a mirar mejor, a escuchar más despacio. En una novela, un gesto mínimo puede ser la pista, puede revelar un conflicto enorme. Y en la vida real pasa algo parecido, aunque no siempre tengamos tiempo de detenernos a verlo.

    Además, escribir me ayuda a mirar mi propio mundo con menos prisa y menos ruido. Cuando estoy sumergida en una trama, en un personaje o en una escena, aprendo a distinguir lo esencial de lo accesorio. Y eso, en los tiempos que corren, es toda una terapia. La literatura no borra las sombras, pero hace que las entendamos.

        P: – ¿Cuál es “La mirada de la Diosa”?M.C.R.: – “La mirada de la Diosa” es una novela de intriga histórica, pero decir sólo eso sería como describir una casa diciendo que tiene puertas. De acuerdo, las tiene, pero lo importante es lo que pasa dentro. La novela sigue a Gonzalo Molina, empresario de telecomunicaciones, que descubre unos cuadernos cifrados de su abuelo Jonathan, un operador de radio británico de la Segunda Guerra Mundial, y a Sara, una profesora que vuelve a la costa cántabra y se ve arrastrada a un misterio familiar.

La historia se mueve entre el siglo XX y el siglo XIV, con códigos de guerra e iconos griegos. También es una novela sobre familias, herencias y silencios. Hay una abuela que guarda un secreto durante décadas, hay descendientes que no saben lo que se les viene encima, y hay objetos, cuadernos, iconos, pergaminos, que parecen dormidos hasta que alguien los toca y despiertan como si llevaran años esperando ese momento.

   Si tuviera que definirla un poco más, diría que es una historia de un misterio histórico que atraviesa la vida íntima de varias personas y lo cambia todo. Tiene aventura, emoción y memoria, pero sobre todo tiene la voluntad de mirar el pasado sin aburrir ni convertirlo en un museo.

P: – ¿Cómo nace esta obra? ¿Cómo trabajaste el proceso de documentación sumado al proceso creativo? M.C.R: – Nace de la mezcla entre la curiosidad y la disciplina. Primero hubo una fase de documentación intensa, porque la novela pedía datos, contexto y precisión. Segunda Guerra Mundial, criptografía, radio, herencias históricas, iconografía, y escenarios concretos. Necesitaba que el edificio tuviera cimientos antes de ponerle las ventanas. Como buena ingeniera, no me siento cómoda escribiendo sobre arenas movedizas.

    Después vino el salto de verdad, que es cuando la documentación deja de ser un archivo y se convierte en carne narrativa. Ese fue el momento bonito y también el más delicado, decidir qué información servía a la historia y cuál solo servía para decirme a mí que había leído mucho. Porque una cosa es investigar y otra muy distinta es poner todo lo aprendido en la novela, como quien te enseña una tras otra todas las fotos de sus vacaciones. El proceso creativo consistió en dejar que los datos respiraran dentro de los personajes. Gonzalo y Sara, Laura o Jonathan no estaban ahí para ilustrar una época, sino para sufrirla y desobedecerla si hacía falta. La documentación me dio el mapa, pero la escritura me obligó a caminarlo sin ir demasiado en línea recta.

   Al final, la novela nació precisamente del cruce entre una mente que necesita estructura y una imaginación que no soporta quedarse apartada. Creo que ese equilibrio entre rigor y libertad es lo que más me interesa como escritora.

P: – ¿Seres anónimos protagonizan tu novela en medios de grandes acontecimientos históricos?

M.C.R.: – Sí, y para mí eso es esencial. La gran Historia suele ocupar los titulares, pero la vida real la sostienen quienes no aparecen en ellos. En La mirada de la Diosa los grandes acontecimientos están ahí, la guerra, los códigos, el expolio, las huellas del pasado, pero lo que de verdad importa es cómo afectan a personas concretas que intentan sobrevivir o simplemente entender qué demonios está pasando. La épica, por sí sola, hace mucho ruido; la gente corriente, en cambio, hace la historia de verdad.

    Un buen ejemplo es Laura, la abuela de Gonzalo. No es una heroína al uso ni una figura monumental: es una mujer que sostiene un secreto durante décadas porque sabe que puede herir. Su papel no se ve a primera vista como el de una protagonista de la Historia, pero en realidad es clave, porque es ella quien mantiene viva la cadena de silencios que luego condiciona a otros.

   Otro ejemplo sería Sara, que comienza como una mujer obligada a volver a casa en un momento difícil de su vida. Esa circunstancia, personal y cotidiana, la coloca en el centro de un hallazgo que conecta su presente con siglos de historia. Me gusta mucho que los protagonistas entren en el relato con el peso de una vida normal.

También están los personajes secundarios, que no son un decorado sino el engranaje. Una amiga, una abuela, son personas aparentemente corrientes, pero cada una sostiene una pieza de la estructura. Y eso me parece muy humano, a veces una novela se decide por una persona que solo quiere arreglar una capilla o por otra que solo pretende ayudar a su amigo.

    P: – ¿La gran épica determina la vida cotidiana?

 M.C.R: – Sí, pero casi nunca de manera solemne. La gran épica no baja del cielo con trompetas, suele filtrarse por la puerta de atrás, interrumpiendo cenas, duelos o decisiones domésticas. En la novela me interesaba precisamente mostrar que los grandes acontecimientos históricos no viven separados de la vida cotidiana, sino que se cuelan en ella, a veces de forma brutal y a veces con una discreción muy poco épica, pero muy eficaz.

   La Guerra Civil, la Segunda Guerra Mundial o la posguerra no son sólo un telón de fondo, son fuerzas que condicionan lo que una familia puede hacer, transmitir u ocultar. Una carta que no llega, un objeto que no se enseña, una decisión tomada por miedo o por amor pueden pesar tanto como una batalla.

 Por eso me gusta tanto la combinación de lo grande y lo pequeño. La novela gana cuando el lector entiende que el destino de un personaje no depende solo de una gran fecha histórica, sino también de si esa mañana se detuvo a atarse los zapatos. El detalle cotidiano es la forma en la que la Historia se vuelve visible.

 P: – ¿Qué diferencia tu nueva obra de la novela histórica tradicional?

 M.C.R: – Creo que la diferencia está en la forma de mirar. La novela histórica tradicional suele apoyarse mucho en el hecho histórico, en la recreación de época y en la fidelidad al contexto, y eso me parece valiosísimo. Pero yo quería que la historia no funcionara como un libro de texto, sino como una corriente subterránea que afecta al presente de los personajes. Es decir, no solo contar lo que pasó, sino cómo afecta.

    También me interesaba evitar que el pasado se convirtiera en un fondo adecuado, pero nada más. En La mirada de la Diosa hay misterio, aventura, investigación y rigor, sí, pero todo eso está atravesado por emociones muy contemporáneas, vínculos familiares, regresos al hogar, crisis personales y preguntas sobre la propia identidad.

   Esta obra tiene un pie en la novela de intriga y otro en la novela íntima, y esa mezcla le da otra temperatura. No intento competir con la novela histórica clásica, sino dialogar con ella desde otro ángulo. Me interesan los márgenes, las zonas donde la gran Historia entra en la vida privada y la cambia sin pedir permiso. Y ahí es donde, creo, la novela encuentra su propia voz.

      P: – ¿La ficción puede ayudar a interpretar la historia?

 M.C.R.: – Sí, muchísimo. La ficción no sustituye a la historia académica, pero sí puede hacer algo que a veces la investigación más rigurosa no consigue, darle cuerpo, emoción y conflicto humano. Un dato histórico explica, una novela hace sentir. Y a menudo necesitamos ambas cosas para entender de verdad lo que pasó y, sobre todo, lo que sigue reverberando hoy.

    En mi caso, la ficción me permite acercarme a preguntas que me interesan mucho, cómo qué se hereda de una generación a otra, o qué ocurre cuando una familia construye su identidad sobre algo incompleto. La historia en sí puede estar documentada, pero la ficción me deja explorar las grietas, y por las grietas, aunque sean dolorosas, es por dónde entra más luz.

    Además, la novela puede hacer algo especialmente valioso, enseñar que el pasado no está cerrado. Significa acercarse la historia con respeto, pero también con imaginación, para que deje de ser una pieza de museo y vuelva a ser una experiencia viva.

Si una novela consigue que un lector se pregunte por su propia memoria familiar, o por lo que la Historia ha dejado en su vida, entonces ya ha hecho algo. Y no es poco.

 P: – ¿Qué vendrá después de La mirada de la Diosa? M.C.R.: – Soy bastante inquieta, así que no me gusta quedarme mucho tiempo en un mismo universo narrativo. Me gusta terminar una novela, acompañarla en su viaje y después abrir una puerta nueva. Si no, acabaría hablando sola con los personajes.

 Ahora mismo estoy con otra historia que me está obligando a aprender, a documentarme y a discutir con ella hasta que decida dejarse escribir. La protagonista busca resolver un asesinato cometido hace sesenta años, casi sin pistas, y con una fortuna en juego.

    Y también he salido de mi zona de confort, por culpa de una maleta que he heredado. Estaba llena de fotografías de artistas españoles que actuaron en el Teatro Pradera de Valladolid, desde principios del siglo XX hasta 1967, la mayoría de ellas dedicadas. Desde Raquel Meller, Jacinto Benavente, pasando por Imperio Argentina o Rocío Jurado. De momento estoy clasificando toda esta información, con la idea de que cristalice en algo muy interesante.    Así que el futuro, de momento, no tiene la forma de una página en blanco. Estoy en un nuevo comienzo, volviéndome a llevar bien con el café y con la incertidumbre.  «Creo que un sillón cómodo, una taza de humeante café y un buen libro son sinónimos de felicidad».

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Laura Santander: La mujer sigue cargando con una mochila invisible

Psicóloga, coach y escritora, Laura Santander nació en Venezuela y reside en España desde hace unos cuantos años. Trabaja acompañando mujeres en una ruta que las ayude a conectar con ellas mismas. “Volver a ti” es el título de su primer libro, una obra que, como afirma la autora, “es un acto de rebeldía”.
Santander lo tiene claro, cuestiona sin medias tintas las muchas cargas individuales y sociales que pesan sobre la mujer. “Ser buena madre, buena hija, buena pareja, buena profesional, buena amiga, atractiva y, además, que no se canse”, enfatiza. En esta entrevista también asegura que la sociedad le teme al verdadero poder de la mujer.

 ¿En qué consiste tu trabajo de acompañamiento a la mujer?
L.S. – Mi trabajo consiste en acompañar a la mujer a recordar quién era antes de empezar a vivir para cumplir expectativas ajenas. He trabajado con mujeres que muchas veces han sido eficientes, responsables, fuertes, funcionales… pero que por dentro sienten que se han ido apagando.  Suelen ser mujeres que han sostenido demasiado, que han postergado sus deseos, que han aprendido a ser útiles antes que libres. El proceso comienza mirando hacia adentro: identificamos sus competencias, su potencial dormido, las creencias que la limitan, los mandatos que la han condicionado y las situaciones que le impiden desarrollarse plenamente. 

Luego hacemos un mapeo vital: revisamos qué experiencias se repiten, qué actividades le devuelven amor por la vida, dónde aparece la alegría, dónde se enciende la pasión. Allí suele haber una pista poderosa del propósito.    Después construimos su visión, misión y valores personales. No como frases bonitas para decorar una agenda, sino como un mapa real de vida. Desde ahí aterrizamos metas concretas, acciones posibles y decisiones valientes.  

Acompañar a la mujer no es decirle qué debe hacer, es ayudarla a dejar de traicionarse para volver a elegirse. 

– ¿Cuáles serían los problemas más comunes que sigue teniendo la mujer?
L.S. – A la mujer se le sigue pidiendo que sea todo, pero que no moleste demasiado con sus necesidades y deseos. Se espera que cuide, eduque, contenga, organice, produzca, emprenda, trabaje, sea atractiva, emocionalmente disponible, buena madre, buena hija, buena pareja, buena profesional, buena amiga y, además, que no se canse. Esto es totalmente absurdo. Y, sin embargo, millones de mujeres lo viven todos los días como sifuera normal.    La mujer sigue cargando con una mochila invisible: la casa, los  hijos, la familia, los vínculos, la logística emocional, el bienestar de otros, la culpa, la exigencia estética, la presión económica y el mandato de “poder con todo”.  Pero nadie puede con todo sin romperse en algún punto. La sobrecarga mental y emocional no es una moda ni una queja exagerada, es una factura que el cuerpo, la mente y el alma terminan cobrando.  A veces aparece como ansiedad, insomnio, irritabilidad, tristeza, desconexión, enfermedad o unasensación profunda de vacío.    Muchas mujeres no están cansadas porque sean débiles. Están cansadas porque llevan años funcionando en modo supervivencia con una sonrisa socialmente aceptable.


 – ¿Y cuáles serían los logros a los que no debemos renunciar?
L.S.: – No debemos renunciar a los logros que están conectados con nuestro  propósito. Y cuando hablo de propósito no me refiero necesariamente a algo grandilocuente, perfecto o iluminado. Me refiero a aquello que te devuelve vida.Hay actividades, decisiones, vínculos y proyectos que te expanden. Cosas que haces y, de pronto, pierdes la noción del tiempo. Te sientes útil, presente, alegre, encendida. Eso no es casualidad. Allí hay información valiosa sobre quién eres y hacia dónde necesitas caminar.    Una mujer no debe renunciar a su autonomía, a su voz, a su deseo, a su capacidad de crear, a su derecho a cambiar de rumbo, a su posibilidad de ganar dinero, a su libertad emocional y a su paz mental. No debemos renunciar a la coherencia, porque muchas veces conseguimos logros que se ven bien por fuera, pero que por dentro nos dejan vacías.    Y ese es un éxito muy caro. El verdadero logro no es demostrarle al  mundo que pudiste. El verdadero logro es construir una vida en la que no tengas que abandonarte para ser aceptada.

– ¿” Volver a ti” es la confesión de un extravío?
L.S. – Por supuesto que sí, y no lo digo desde la vergüenza, lo digo desde lo maravillosos que se siente perderte y encontrar nuevamente tu camino y retomar el rumbo. Todos nos extraviamos alguna vez. Nos perdemos en una relación, en una maternidad vivida sin apoyo, en un trabajo que nos consume,en una versión de nosotras mismas que construimos para agradar, en una vida que parecía correcta pero no se sentía propia. Volver a ti nace de ese extravío.  De la pregunta incómoda: “¿En qué momento dejé de escucharme?”. Y esa pregunta puede doler, pero también puede salvarte. Creo que perderse no siempre es un fracaso. A veces es el único camino que tiene la vida para obligarte a mirar lo que ya no puedes seguir negando. En la comodidad no solemos crecer. Crecemos cuando algo se rompe, cuando algo nos incomoda, cuando dejamos de reconocernos en el espejo y tenemos que decidir si seguimos actuando o empezamos a vivir de verdad. El libro no romantiza el dolor. Lo atraviesa. Porque una cosa es sufrir, y otra muy distinta es convertir ese sufrimiento en conciencia, dirección y fuego interno. En la comodidad no crecemos, pero en las extravíos y errores sí.

– En “Volver a ti” hablas de los ciclos naturales de la mujer. ¿También hay ciclos diseñados para dominar?
L.S. – Sí, considero que sí, y hay que decirlo claramente: No todos los ciclos que vivimos las mujeres son naturales, algunos son impuestos. Hay ciclos biológicos, emocionales, hormonales, creativos y espirituales que forman parte de nuestra naturaleza.     Pero también existen ciclos sociales diseñados para tratar de controlarnos: el ciclo de agradar, callar, cuidar, complacer,sacrificarse, sentirse culpable, volver a empezar y repetirlo todo. A muchas mujeres se les ha enseñado a desconfiar de su intensidad, de su rabia, de su deseo, de su ambición y hasta de su intuición. Se nos ha querido lineales, productivas, disponibles y emocionalmente administrables.  

Pero la mujer no es una máquina de rendimiento. La mujer es cíclica, profunda, cambiante, intuitiva, creadora. Cuando una mujer entiende sus ciclos, deja de pelearse consigo misma. Empieza a reconocer cuándo necesita accionar, cuándo necesita retirarse, cuándo necesita crear, cuándo necesita cerrar, cuándo necesita descansar y cuándo necesita renacer. Pero cuando una mujer desconoce sus ciclos, es más fácil dominarla. Porque una mujer desconectada de sí misma busca afuera la autorización para existir.

– Si tuvieras que leer un fragmento de tu obra a una mujer que lo necesite, ¿cuál sería?
L.S.: – Más que un fragmento exacto, le leería una idea central del libro.  Le diría:  “Vuelve a ti. No como quien regresa derrotada, sino como quien vuelve a casa después de haber sobrevivido demasiado tiempo lejos de sí misma. Vuelve a tucuerpo, a tu deseo, a tu intuición, a tu voz. Vuelve a esa mujer que no desapareció: solo quedó sepultada bajo mandatos, culpas, miedos y cansancios. No tienes que empezar de cero. Tienes que empezar desde ti”. Le leería eso porque muchas mujeres no necesitan que alguien les dé una orden.Necesitan que alguien les recuerde que todavía están ahí. A veces una mujer no necesita una solución inmediata. Necesita una frase que le atraviese el pecho y le diga: “Despierta. Ya es hora”. Y creo que “Volver a ti” tiene esa intención: no salvar a nadie desde afuera, sino encender una luz adentro.

“Volver a ti” no es un acto de nostalgia. Es un acto de rebeldía.

Cacao y microbiota: ¿Es cierto que Dios le dio alas a los ángeles y chocolate a los humanos”?

Su nombre científico es Theobroma cacao («alimento de los dioses»). Fue una bebida sagrada y moneda de cambio para mayas y aztecas antes de ser introducido en Europa por los españoles en el siglo XVI como bebida exclusiva de la nobleza. Ahora, industrializado, pasó a ser considerado un pecado de engorde y gozo. ¿Quieres saber cómo lo vemos los estudiosos de la microbiota? Sigue leyendo.

Me gusta empezar por el principio. Y ésta es una historia «saludable». Cuenta la leyenda que Quetzalcóatl (dios tolteca de la vida) robó el árbol del cacao a los dioses para regalarlo a los mortales y plantarlo en la Tierra. Más allá de la leyenda, se sabe que el cacao es uno de esos alimentos antiguos que ha acompañado y nutrido a distintas civilizaciones.

Los estudios arqueológicos sitúan los primeros consumos de cacao hace unos 5.500 años por la cultura Mayo-Chinchipe en la alta Amazonía (región de Zamora Chinchipe, en Ecuador). Los primeros en cultivarlo fueron los olmecas, seguidos por los mayas, quienes preparaban una bebida espesa y amarga llamada xocolatl, mezclando cacao con agua, chiles y especias.

Ambas civilizaciones usaron el cacao como remedio para una variedad de dolencias: combatir la fatiga, disminuir el dolor de riñones y mejorar las funciones intestinales. Desde el siglo XVII, el cacao y el chocolate se han descrito como posibles medicamentos. En Europa, varios documentos históricos hacen referencia al valor medicinal del chocolate para tratar diversos trastornos, como la angina de pecho y el dolor cardíaco (1).

Los beneficios del cacao se han documentado desde el siglo XVI, pero no es hasta 1996 cuando se publica un estudio pionero donde Waterhouse y colegas demuestran su potente actividad antioxidante contra el colesterol LDL (considerado “malo”) a través de experimentos en laboratorio. Ese mismo año, Kondo y colaboradores demostraron esta misma acción en humanos. A partir de allí, se ha comprobado que el consumo de cacao mejora el estado antioxidante, disminuye la inflamación y, por lo tanto, se relaciona con un menor riesgo de enfermedades cardíacas (2).

¿Por qué evitamos el chocolate si el cacao es saludable?

Ahora bien, si el cacao es tan bueno, ¿por qué en la mayoría de las dietas las personas optan por no comer chocolate?

Debemos diferenciar entre cuatro productos que suelen confundirse:

Tipos de productos derivados del cacao

  • Cacao puro en polvo:
    Son granos finamente molidos que se tuestan una vez retirada la manteca. Tiene sabor amargo y no contiene ingredientes añadidos. Se utiliza para cocinar y preparar bebidas.
  • Cocoa en polvo o mezcla para taza:
    Es la forma más común en supermercados. Contiene cacao en polvo con azúcar o edulcorantes, además de espesantes como almidón de maíz (maicena) o harina de arroz, para lograr textura cremosa. Puede incluir lecitina de soja como emulgente, sal, aroma de vainilla, leche en polvo y saborizantes artificiales.
  • Chocolate:
    Es una pasta de cacao puro en estado sólido o semisólido que contiene sólidos de cacao y manteca de cacao. Según su composición podemos obtener:
    • Chocolate negro: pasta + manteca de cacao + azúcar
    • Chocolate con leche: incluye leche en polvo o condensada
    • Chocolate blanco: solo manteca de cacao, azúcar y leche (sin sólidos de cacao)
  • Sucedáneos del cacao:
    Contienen poco o nada de cacao. Sustituyen la manteca de cacao por grasas vegetales como aceite de palma o coco, además de azúcar y saborizantes artificiales.

Todos los estudios sobre el cacao se refieren al cacao puro, tanto los que se hacen en laboratorios como aquellos que se hacen en grupos de personas o poblaciones. Esto explica por qué en la cultura de dieta se tiende a evitar el chocolate.

Cacao y microbiota intestinal

Ahora bien, los beneficios del cacao no se limitan a sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.

Hace más de 10 años se evidenció que añadir un 3% de cacao puro en polvo a productos lácteos estimula el crecimiento de bacterias probióticas, incluyendo Lactobacillus, y disminuye bacterias patógenas intestinales (3).

Más recientemente, se encontró que el consumo regular de cacao durante un mes reduce la presencia de bacterias asociadas a la obesidad (Bacteroidetes), así como marcadores de inflamación, oxidación y lípidos hepáticos en adultos con obesidad moderada (4).

Cómo consumir cacao para aprovechar sus beneficios

Recomendaciones prácticas

Empecemos por las compras, si quieres consumirlo como estrategia para mejorar la salud decídete por el Cacao puro en polvo. Ahora, si quieres o necesitas un momento de placer que te sirva a bajar el tan mencionado Cortisol toma el chocolate que más te guste y disfrútalo! Eso sí, asegúrate de que sea chocolate de verdad y no un sucedáneo.

Si la idea es tomarlo todos los días podemos agregar cacao a cualquier bebida láctea. Incluso prepararlo solo con agua y algunas especies, como se acostumbra en algunas zonas de México, Centro y Sur América.

Si lo quieres endulzar nunca lo hagas con edulcorantes artificiales. Podemos recurrir a nuestras preparaciones tradicionales con panela o piloncillo. Incluso es preferible un poco de azúcar de buena calidad. Recordemos que el daño a la microbiota se da por las dietas altas en azúcar. Por lo que si mantenemos una alimentación alejada de los llamado ultra procesados, agregarle  1 o 2 cucharaditas de azúcar a nuestro cacao no va a producir ningún efecto negativo y por el contrario nos sumará placer.

De los edulcorantes y el azúcar hablaremos en una próxima entrega. Por ahora, disfrutemos del cacao y del café como aliados de la microbiota y de una mejor salud.

RECUERDA DEJAR TUS COMENTARIOS AL FINAL DEL ARTÍCULO. Y LEER OTRAS ENTRADAS DE LA AUTORA. TE RECOMENDAMOS: CAFÉ Y MICROBIOTA.

REFERENCIAS

1.- Keen CL , Chocolate: alimento como medicina/medicina como alimento , Journal of the American College of Nutrition . ( 2001 ) 20 , no. suplemento 5, 436S – 439S 

2.- Cooper KA, Donovan JL, Waterhouse AL, Williamson G. Cacao y salud: una década de investigación. British Journal of Nutrition . 2008;99(1):1-11. doi:10.1017/S0007114507795296

3.- Peng, M., Aryal, U., Cooper, B., & Biswas, D. (2015). Metabolites produced during the growth of probiotics in cocoa supplementation and the limited role of cocoa in host-enteric bacterial pathogen interactions. Food Control, 53, 124-133.

4.- Wiese, M., Bashmakov, Y., Chalyk, N., Nielsen, DS, Krych, Ł., Kot, W., … & Petyaev, I. (2019). Efecto prebiótico del licopeno y el chocolate negro en el microbioma intestinal con cambios sistémicos en el metabolismo hepático, los músculos esqueléticos y la piel en personas con obesidad moderada. BioMed research international , 2019 (1), 4625279. 

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Autismo: del diagnóstico tardío a la revolución de la neurodiversidad

Cada 2 de abril el mundo se une en un color: el Azul. Desde conocidos monumentos hasta fachadas de diferentes ciudades, son iluminados con este color en apego a la campaña #LightItUpBlue, una voz colectiva para concientizar sobre el Autismo.

Durante décadas permaneció invisibilizada, y hoy no solo se le dedica un día, sino un mes: el Trastorno del Espectro Autista. Cada 2 de abril se activa un recordatorio tan masivo y global, que ha iluminado de azul más de 2.000 sitios emblemáticos en el mundo.

El Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, instaurado por la Asamblea General de Naciones Unidas en 2007, se ha convertido en un termómetro del avance social, científico y cultural en torno a una condición que hoy redefine la manera en que entendemos la diversidad.

En 2025, el lema fue “Fomentar la neurodiversidad y los Objetivos de Desarrollo Sostenible”. Entonces, la conmemoración puso el foco en un cambio de paradigma: dejar de hablar únicamente de inclusión para pensar en participación activa y derechos en igualdad de condiciones.

En 2026, el lema oficial es “Autismo y humanidad: toda vida tiene valor”. Este es un llamado a hacer revisiones éticas y sociales, más allá de la inclusión o la visibilidad, sino al reconocimiento del valor intrínseco de todas las personas, independientemente de su condición neurológica.

Diagnósticos cada día más frecuentes

Las cifras más recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) revelan una realidad contundente: alrededor de 62 millones de personas en el mundo —1 de cada 127— están dentro del espectro autista.

Lejos de interpretarse como una “epidemia”, la comunidad científica coincide en que este aumento responde principalmente a mejores herramientas de detección, mayor sensibilización social y ampliación de los criterios diagnósticos.

Este énfasis en la diversidad interna del espectro ha sido clave para abandonar visiones reduccionistas. Hoy se reconoce que no existe un solo tipo de autismo, sino múltiples perfiles con necesidades y capacidades distintas.

Del estigma a la neurodiversidad

Uno de los avances más significativos en la última década ha sido conceptual. El autismo dejó de ser entendido exclusivamente como un “trastorno” para ser reconocido como una condición del neurodesarrollo dentro de la diversidad humana.

Esta nueva mirada supone desplazarla desde la “normalización” hacia la adaptación del entorno, un enfoque alineado con la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

En América Latina, este cambio se refleja en políticas públicas emergentes, leyes de inclusión (como en Uruguay desde 2021) y una creciente presencia de personas autistas en espacios educativos, laborales y mediáticos.

Avances científicos recientes

La investigación en autismo atraviesa un momento de transformación acelerada, especialmente en el campo del diagnóstico temprano y la inteligencia artificial.

1. Biomarcadores no invasivos

Un estudio publicado en 2025 propone el uso de biomarcadores salivales como herramienta diagnóstica, alcanzando niveles prometedores de precisión.

Esto podría revolucionar el acceso al diagnóstico, especialmente en países con recursos limitados.

2. Inteligencia artificial y análisis conductual

Investigaciones recientes han logrado mejorar la detección del autismo mediante el análisis combinado de:

  • Expresiones faciales
  • Prosodia del habla
  • Movimiento corporal
  • Seguimiento ocular

Estos modelos alcanzan precisiones cercanas al 74%, lo que abre la puerta a sistemas de cribado accesibles y escalables.

3. Big data y lenguaje digital

Otro avance relevante es el uso de procesamiento de lenguaje natural en redes sociales, con modelos que alcanzan hasta un 88% de precisión en la identificación de patrones asociados al espectro.

La evidencia científica derriba Mitos

El crecimiento del conocimiento también ha implicado desmontar teorías erróneas. En 2025, una revisión publicada en Neuron descartó la hipótesis de que el microbioma intestinal cause autismo, señalando fallas metodológicas en investigaciones previas.

Asimismo, organismos como la OMS han reiterado que no existe evidencia concluyente que vincule medicamentos comunes, como el paracetamol, con el autismo, desmintiendo afirmaciones difundidas sin base científica.

En paralelo, investigaciones sobre desinformación en América Latina advierten un fenómeno preocupante:

  • Un aumento del 15.000% en contenidos falsos sobre autismo en comunidades digitales desde la pandemia. Entre otras cosas, se promueven supuestas curas, como el dióxido de cloro (CDS), la ozonoterapia y dietas extremas.

Este contexto refuerza la importancia del periodismo científico y la divulgación responsable. RECOMENDAMOS LEER: ¿Cómo se prepara una madre para ayudar a su hijo autista?

Intervenciones y calidad de vida

Las evidencias actuales coinciden en que las intervenciones psicosociales tempranas y personalizadas mejoran significativamente la calidad de vida de las personas autistas y sus familias.

Entre las más utilizadas:

  • Terapias del lenguaje
  • Intervenciones conductuales
  • Apoyos educativos inclusivos

Pero el consenso actual va más allá de lo clínico. La clave está en construir entornos accesibles: escuelas adaptadas, empleo inclusivo y políticas públicas sostenidas.


Latinoamérica: avances y desafíos pendientes

Aunque la región ha avanzado en legislación y sensibilización, persisten brechas estructurales:

  • Diagnóstico tardío, especialmente en niñas
  • Escasez de servicios en la adultez
  • Desigualdad en el acceso a terapias

Como advierten organizaciones y especialistas, el desafío ya no es solo visibilizar, sino garantizar derechos a lo largo de todo el ciclo de vida.

Autismo: una agenda en construcción

Hoy, el debate se articula en torno a tres ejes centrales:

  1. Derechos humanos: participación plena en la sociedad
  2. Ciencia y tecnología: diagnósticos más tempranos y precisos
  3. Cambio cultural: reconocimiento de la neurodiversidad

La inclusión real en oportunidades concretas: acceso a educación, empleo digno y autonomía. ¡El desafío es inmenso! Y el campo de acción va más allá del hogar y el consultorio médico: es un espacio en expansión que interpela a la ciencia, a las políticas públicas y a la sociedad.

En América Latina, donde las desigualdades estructurales persisten, la concienciación debe traducirse en acción: inversión, formación profesional y compromiso social.

Porque, como sostienen activistas y especialistas, el verdadero cambio no ocurre cuando se entiende el autismo, sino cuando la sociedad se transforma para convivir con él.

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